domingo 27/9/20
2 italia - 0 españa

Caída del imperio

Dicen los historiadores que la característica principal de la Caída del Imperio Romano fue la pérdida de la capacidad de ejercer dominio; sucedió en el siglo V. Ayer, 27 de junio de 2016, se confirmó la caída de otro imperio, el de la mejor selección española de toda la historia, la que maravilló a propios y extraños.

Lucas, Iniesta, Piqué y Fábregas, con caras de circunstancias después del 2-0	CHARLES PLATIAU
Lucas, Iniesta, Piqué y Fábregas, con caras de circunstancias después del 2-0 CHARLES PLATIAU


Dicen los historiadores que la característica principal de la Caída del Imperio Romano fue la pérdida de la capacidad de ejercer dominio; sucedió en el siglo V. Ayer, 27 de junio de 2016, se confirmó la caída de otro imperio, el de la mejor selección española de toda la historia, la que maravilló a propios y extraños. El ciclo de la España de dos Eurocopas y un Mundial se terminó con una justa derrota (2-0) ante Italia, un equipo con las ideas mucho más claras que, durante muchas fases del partido, anuló por completo a ‘La Roja’.
El mundo al revés: Italia cómoda con el balón y España perdida e incapaz de generar juego de ataque. Del Bosque no tiene perdón, su equipo tiró 45 minutos. Ni siquiera lo salva el factor sorpresa de ‘La Azzurra’, que apostó por la salida de balón en corto mucho más de lo que podría esperarse. En esa primera fase ofensiva de Italia radicó el gran problema de España: la presión.
Antonio Conte no inventó nada: dio continuidad a su esqueleto de tres centrales, carrileros, un mediocentro, dos interiores y dos puntas. Tal vez España esperaba un juego radicalmente directo de Italia con balones aéreos saltándose el proceso en campo propio, pero no fue así. Buffon jugó muchas veces en corto sobre uno de sus tres defensas y los tres ‘delanteros’ de España –Silva, Morata y Nolito– iban a por ellos. En teoría, problema resuelto para provocar el pelotazo italiano, pero no. El problema de España al que Del Bosque no encontró solución estaba en el centro del campo.
De Rossi se situó por delante de sus tres centrales al más puro estilo Busquets para dar salida una y otra vez. En 45 minutos, Vicente no supo cómo arreglarlo. Tal vez bastaba con invertir el triángulo de centrocampistas. Iniesta y Cesc no se decidían a saltar a por el pivote italiano; estaban sujetos por los dos interiores de ‘La Azzurra’ –Parolo y Giaccherini-. Adelantando a uno, por ejemplo Silva, para emparejarse con De Rossi, y aproximando a Iniesta hacia Busquets, la circulación de balón de Italia en su campo se atrancaría y entonces sí jugaría directo.
En cambio, Italia se deshacía, una y otra vez, de la presión de los tres delanteros españoles con muchísima facilidad. En conclusión, se encontraba con mucho espacio para poder correr, conducir y llegar al área contraria.
Italia, que atacó bien, defendió mejor. El equipo de Conte no fue sumiso al ‘catenaccio’ pese a la línea de cinco defensas. En cada saque de puerta de España, plantó el equipo en campo contrario y consiguió lo que Del Bosque no: Piqué y Ramos, sin líneas de pase claras ante la estructurada presión italiana, tuvieron que sacar balones en largo para un Morata que poco rascó ante los poderosos centrales que le incordiaban continuamente.
El desenlace de los dos planteamientos fue justo: más ocasiones y más claras de Italia. De Gea respondió bien a todas menos a una. Superada la media hora, una falta frontal cercana al borde del área arrancó con un misil de Éder buscando el palo en el que se encontraba el portero de la ‘Roja’, que dejó la pelota muerta en el área pequeña. Giaccherini llegó antes que ningún defensa, De Gea reaccionó estirando la pierna pero Chiellini, saliendo desde un lateral de la barrera, entró con todo para meter (1-0) el cuero en la portería.
Dos centros de De Sciglio desde la izquierda, uno con cabezazo de Parolo por encima del larguero y otro con despeje de Ramos también sobre el travesaño, actuaron como teloneros el 1-0. El primer acto terminó con una más para Italia: Giaccherini en conducción buscando la frontal hasta sacar el remate que apartó del gol De Gea.

incapaz
La primera medida que tomó Del Bosque fue dejar en el vestuario a Nolito –no hizo nada– para meter a Aduriz en punta y tumbar a Morata a la banda. Qué mejor forma de atacar a un equipo que en las bandas solo tiene a los carrileros que por fuera. No hubo manera. Se acordó de Lucas Vázquez a falta de veinte minutos para el final. Y se notó, vaya si se notó. Le dio otro aire, pero España no acompañó. Antes, De Gea evitó el 2-0 con un paradón a tiro de Éder e Italia decidió ser la Italia de siempre. Fuera De Rossi, Motta al campo y a pelear con uñas y dientes.
Solo dos zurdazos, uno de Iniesta con una volea que recordó a Stamford Bridge y otro de Piqué desde media distancia, intimidaron a un Buffon que, al principio del segundo tiempo, se encontró con un cabezazo de Morata prácticamente a bocajarro. La última gran ocasión de España, a la desesperada en el minuto 89, fue de Piqué: De Gea sacó una falta desde el círculo central, Barzagli despejó mal y Gerard soltó la pierna para dirigir el cuero a los guantes del guardameta italiano.
Para rematar y hacer un poco más (o menos) dolorosa la derrota, Italia metió el 2-0 a la contra. Insigne, uno los jugadores de refresco de la ‘Azzurra’ cambió de orientación para Darmian, otro los incorporados. Desde la banda derecha y ante la oposición de Ramos, puso el balón en el área pequeña para que Pellè, de volea, confirmase lo que se veía venir en el primer tiempo: la caída del imperio.

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