Miércoles 20.03.2019

Viajando por Michigan durante 18 días de coma inducido

En un barullo constante. Así pasó Antón Reixa sus 18 días en coma. En medio de ese bule bule, viajó a Michigan y sufrió la persecución de unas paquistaníes bajas y feas. Al despertar, lo hizo libro y videoinstalación

La obra se compone de una proyección en tres paredes y una escultura de Francisco Leiro, entre otros elementos
La obra se compone de una proyección en tres paredes y una escultura de Francisco Leiro, entre otros elementos

Antón Reixa inaugura mañana a las 20.00 horas la videoinstalación “Michigan/Acaso Michigan (Crónica de 18 días en coma)” en la Fundación Seoane, que sale de la experiencia de salvarse tras un accidente de coche en 2016. Se quedó dormido cerca de Valladolid, pero fue consciente en todo momento y aparcado en una cuneta, con el airbag ensangrentado, recuerda que por la radio hablaba Albert Rivera. Eran vísperas de elecciones. Como no podía ser menos, Reixa hizo de lo vivido arte, primero en páginas donde relató sus 18 días en coma inducido y después, con esta pieza comisariada por Xosé Luis García Canido y con banda sonora de Anxo Graña. 

La obra se compone de una proyección en tres paredes de un vídeo realizado por Antonio Segade y una escultura preexistente de Francisco Leiro, “O Quixote esperta en Conxo”, sobre la que se verifica un mapping del trabajo audiovisual. Cuenta Reixa que dormido, percibió muchas cosas, “fue muy intenso, hubo un barullo constante”. Él recuerda un delirio, donde viajó a Michigan: “Creo que tiene que ver con que estábamos en la campaña de Trump, y en algún sitio debí leer que este estado iba a votar a favor de los republicanos”. Porque Reixa pensaba que el coma era una anulación absoluta de la percepción y la muerte igual “que te quedas dormido sin más”, ahora sostiene que, en realidad, se activa el subconsciente, y cada uno tiene el subconsciente que tiene. El suyo, “se parece a mi poesía del absurdo” y es por eso que la fantasía baila en la creación con la esperanza y la reflexión sobre el azar y cómo en un bajar de párpados, el cuento cambia de guion: “Cuando me reanimaron me di cuenta que me había salvado de una muy gorda”. 


Su hermano Pío le condecoró entonces con un paquete con periódicos de esos 18 días ausente con la nota: “Y tú en Michigan” y por eso, lo que presenta mañana se completará con la primera plana de cada uno de esos días en la UCI y las que irá sacando la prensa en los 18 días que pasará la videoinstalación en la Seoane para constatar que la actualidad es fugaz y que “en ese tiempo que no tuve y que espero que me lo cuenten igual en la cotización de la Seguridad Social, seguían pasando cosas”. Las vidas transcurren independientes y al llegar al 18, presentará el libro.

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