viernes 20.09.2019

Sibila Freijo | “Mis personajes no son jovencitas a las que un millonario les enseña todo sobre el sexo”

Escritora y periodista Acaba de publicar su nueva novela, “Un chico cualquiera”, en la que relata la historias de un chico de barrio y una mujer acomodada que acaban en el mundo de los acompañantes masculinos

“Un chico cualquiera”, de Sibila Freijo, es la primera parte de una bilogía | Pedro puig
“Un chico cualquiera”, de Sibila Freijo, es la primera parte de una bilogía | Pedro puig

Un “Pretty Woman” al revés, un socorrista de barrio que se hace gigoló, y una mujer acomodada que, tras separarse y cansada de las citas de Tinder, decide dedicarse al mundo de los acompañantes masculinos.

Es el comienzo de la nueva novela de la escritora y periodista Sibila Freijo, “Un chico cualquiera”, que acaba de publicar esta misma semana. 

¿Qué se podrá esperar el lector de “Un chico cualquiera”? 

Yo escribo novela romántico erótica. Pero hago una erótica un poco especial, con mucha trama, mucha historia, con personajes definidos y con carácter y, sobre todo, humor. No entiendo escribir sin humor. Hago una novela erótica en la que te ríes mucho, evidentemente no en los momentos en los que hay una escena sexual, pero sí, es una literatura con mucho humor.
 
¿Por qué mezclar humor y amor en sus obras? 

El sexo y el humor son dos fuerzas muy potentes, bastante catárticas en nuestras vidas. Todo se puede solucionar con sexo y con humor. El humor lo utilizo porque sin él no puedo vivir, me salva de todo. El sexo porque sí, porque es divertido, porque vende. En esta época de verano además apetece mucho leer estas cosas. 

Este novela se la presentó directamente a su editora, sin enseñársela antes a nadie más, ¿no es complicado escribir humor sin feedback? 

Se la di a la editora y le pareció graciosa, pero no la leyó nadie de mi entorno y eso da un poco de vértigo, porque estás haciendo algo que te gusta, pero no sabes muy bien cómo está. Las otras novelas sí que se las di a mis amigas e iba más segura, pero en esta me he tirado un poco a la piscina. También hay que aprender a gestionar ese vértigo de que nadie te diga nada.

En la anterior novela, la protagonista era una especie de alter ego suyo, ¿qué hay suyo en esta? 

Siempre hay cosas mías. Pero no mías, sino de gente que conozco, por ejemplo, mi madre siempre sale. En mis novelas siempre hay una madre algo alocada, que está como una regadera. Y en otros personajes me doy cuenta después que tienen cosas de personas que vas conociendo.

¿Habrá segunda parte? 

Sí, esto acaba de manera muy abierta, pero todavía me tengo que poner a escribir.

¿Pero ya hay una idea de como continuar? 

Estoy en ello (ríe). Necesito cierto feedback, más o menos sé como quiero seguir, pero necesito recoger algo de esto.

Al escribir novela erótica es muy sencillo que el autor caiga en la vulgaridad. 

Es difícil escribir literatura erótica, tienes que resultar excitante sin ser vulgar. Es una línea que no queda muy clara, pero yo creo que lo consigo, que las escenas de sexo son muy explícitas y las cosas se llaman por su nombre, pero sin resultar soez. 

¿Es complicado innovar en un género en el que mucha gente busca algo similar a “50 sombras de Grey”? 

Yo creo que sí innovo, porque mezclo sexo con humor, que rara vez lo ves en la novela erótica. Además mis personajes son reales, no son jovencitas a las que un millonario les enseña todo lo que tienen que saber sobre el sexo. El género está lleno de clichés, es el hombre el que enseña, el que descubre el sexo a personajes pazguatos. Aquí es al revés, las mujeres son el hilo conductor de la trama y son personajes poderosos que saben lo que quieren.

¿El sexo sigue siendo tabú en la literatura? 
Creo que cada vez menos. No creo que sean libros que se lean sólo porque tienen sexo. Pero si, del sexo todavía no se habla con toda la claridad, hay cierto tabú y quizá literatura como esta nos ayuda a liberarnos y ver el sexo como la cosa natural que es.

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