
La inesperada muerte de Verónica Echegui el pasado domingo ha dejado una profunda sensación de vacío en el cine español. La actriz madrileña había decidido mantener su enfermedad en privado, por lo que su despedida tan temprana por un cáncer a los 42 años ha sorprendido tanto a sus compañeros como a sus admiradores. Sin embargo, su huella como artista es un regalo que perdurará para siempre en el tiempo, una huella que también ha dejado bien marcada en Galicia, tierra en la que tuvo que rodar en más de una ocasión durante su trayectoria. La última de ellas, en ‘Justicia artificial’, una película dirigida por Simón Casal (A Coruña, 1984) en la que Echegui dio vida a la jueza Carmen Costa. “Su generosidad y su capacidad para crear personajes fueron una auténtica pasada”, destaca el joven director.
Aunque tenía a varias actrices en mente, su número uno para el papel protagonista era Echegui: “Nos reunimos en Madrid para conocernos y ver qué tipo de personaje queríamos crear. Las películas conllevan procesos largos que pueden durar varios años y se necesita desarrollar una buena conexión con la actriz. Al final, era una persona con la que íbamos a pasar muchísimas horas, puesto que es ella quien lleva todo el peso de la película”.
Casal describe a Echegui como una persona muy cariñosa, cercana y atenta, por lo que no tardaron en entenderse y construir juntos a Carmen Costa: “Yo solo le conté cuál era mi idea, el viaje que me gustaría que hiciera el personaje entre el inicio y el final del filme y ella convirtió todo eso en una emoción y en una vivencia real”.
Un par de años antes, el director había realizado un documental sobre la inteligencia artificial aplicada a la justicia, lo que sirvió de base para desarrollar esta ficción: “Quiso verlo entero e investigar todo lo posible sobre la parte filosófica y política del filme. Además, quiso aprender todo lo posible sobre cómo actúa una jueza en la vida real, así que nos fuimos juntos hasta los juzgados de A Coruña”. Allí los recibieron dos magistradas. Una de ellas fue Pura Caaveiro, jueza de instrucción en la ciudad: “Luego yo seguí enfocándome en la fase de preproducción, pero ella continuó pasando tiempo con Pura: asistía a los juicios, escuchaba su experiencia personal, la acompañaba en su día a día, etc.”.
Al ser la protagonista tuvo que asistir a casi todos los días de rodaje: “Llegó un momento en el que todo el equipo cargaba con mucho cansancio acumulado, pero especialmente ella, que aún por encima soportaba una carga tanto física como emocional muy exigente. Aún así se dejaba la piel en todo, estuvo totalmente volcada en cada uno de los procesos”. Y es que algunas de las escenas más difíciles de grabar fueron aquellas en las que Carmen Costa nada en mar abierto, cerca de San Amaro: “Teníamos una doble preparada por si acaso, pero quiso entrenar y perfeccionar la técnica para echarse ella misma al mar. Uno de los días necesitamos un temporal más agitado y se lanzó durante horas con unas ganas y una valentía impresionantes a aquellas olas que incluso alcanzaron los tres metros”.
Aparte del trabajo físico de Echegui, también fueron unas escenas muy exigentes a nivel técnico: “Durante dos días nos hizo falta equipo de grabación submarino y hablamos con gente del puerto que nos explicó que cuanto más nos alejásemos de la costa menos peligroso sería. Recuerdo que un día hasta se nos hizo de noche y al acabar fue un momento súper especial porque todos salimos muy emocionados, fue una jornada dura, pero muy impresionante”.
No obstante, a nivel interpretativo hubo otras escenas en las Echegui sacó a relucir todo su talento como actriz: “Hay una escena en el Parlamento muy exigente tanto a nivel emocional como político. Se notaba mucho que era toda una profesional porque era muy generosa con el resto de actores. Una buena interpretación depende de la conexión con el resto de personajes y ella sabía escuchar y hacer que todos sintiesen juntos lo que estaba pasando. Incluso cuando había momentos tensos en el set, se notaba que tenía mucha experiencia y mucha inteligencia emocional. Era capaz de disipar esa tensión con su humor y su energía y siempre creaba un ambiente muy agradable a su alrededor”.

Casal y Echegui se conocieron debido a sus respectivos trabajos, pero gracias a eso acabaron convirtiéndose en buenos amigos: “Quizás el mejor recuerdo que guardo de ella son todas esas conversaciones que tuvimos fuera del trabajo tomando una caña o cenando por ahí intercambiando ideas sobre como nos gustaría construir el personaje. Cuando acabó el rodaje pasó un año hasta que nos volvimos a ver para ultimar los detalles de la película. Luego entramos en la fase de promoción y del estreno. Estuvimos en San Sebastián celebrando el resultado... Y esa fue la última vez que la vi, septiembre del año pasado”. Durante estos días el equipo ha vuelto a retomar el contacto destrozados por la noticia: “Nos pilló a todos por sorpresa y más allá de ser una gran profesional era una excelente persona, todo el mundo la quería muchísimo”.
Breve repaso por su carrera
Verónica Echegui hizo su debut en la gran pantalla hace casi veinte años con la película ‘Yo soy la Juani’ (Bigas Luna, 2006), una oda al chonismo español con la que enamoró a todo un país por su encanto y humor. Fue nominada a los Goya a mejor artista revelación.
Al año siguiente se estrenó ‘El menor de los males’ (Antonio Hernández), película con la que viajó a Galicia por primera vez para ejercer su profesión. Aquí grabaron algunas escenas en Pontemaceira, una aldea de Negreira. No volvió a trabajar en tierra gallega hasta el rodaje de la serie de Amazon Prime ‘3 caminos’. (2021). En esta ocasión recorrió espacios como Samos, Fisterra, O Cebreiro y, obviamente, Compostela.
Cabe destacar que el año anterior había decidió darle un giro a su carrera profesional y presentar su primer proyecto como directora de cine: ‘Tótem Loba’. Se trata de un cortometraje que mezcla drama y misterio para tratar temas como el machismo y la normalización de la violencia en las fiestas populares. Gracias a este trabajo fue premiada con el Goya a mejor cortometraje de ficción en el año 2022.
La partida de Verónica Echegui deja un vacío irremplazable en el corazón de millones de personas. En Casablanca siempre quedará París. Aquí, siempre quedará en la memoria el paso por el cine de aquel rayo de sol capaz de iluminar a quien la rodeaba.




















