jueves 02.04.2020

Juan Carlos Rubio | “Me encanta mi trabajo, pero en el proceso creativo hay una angustia que te acompaña”

DIRECTOR Y DRAMATURGO Este viernes se representa una de las obras que dirige, “El insólito caso de Martín Piche”, pero, en dos semanas, será el Rosalía el que acoja otra de sus creaciones, “La Isla”
Juan Carlos Rubio dirige “El insólito caso de Martin Piche”, que se representa el viernes en el Colón | Sergio Parra
Juan Carlos Rubio dirige “El insólito caso de Martin Piche”, que se representa el viernes en el Colón | Sergio Parra

El señor Martín Piche visita la consulta de un neuropsicólogo porque se aburre y quiere un tratamiento que lo libere de este tedio.

Esta es la premisa de “El insólito caso de Martín Piche”, una obra dirigida por Juan Carlos Rubio e interpretada por Juan Gea y Chema Rodríguez, que se podrá ver el viernes, a las 20.30 horas, en el Colón.  

¿Que puede esperar el público del Colón?

Yo espero, creo y sé que se van a encontrar con una comedia muy divertida, con dos actores en estado de gracia. Pero además de ese envoltorio de comedia del absurdo, en el fondo, hay una reflexión de la importancia que le damos a no estar aburridos. Parece que el aburrimiento es un demonio del que tengamos que huir, pero a veces, para ahuyentar ese demonio, enloquecemos en mil cosas diferentes, cuando, a veces, estar sin hacer nada también es muy gratificante.

¿Cómo fue la adaptación del texto de Jaques Mougenot?

Primero se hizo una traducción literal, con la que yo trabajé. He intentado acercarlo un poco más a España. El texto está muy bien escrito, es fabuloso, pero he tratado de acercarlo a nuestra mentalidad, sacarle ese poquito más de humor que yo pudiera aportarle.

Además, en dos semanas se presenta, en el teatro Rosalía, otra de sus obras, “La Isla”, un concepto totalmente diferente al de Martín Piche.

No tienen nada que ver. Yo animo a la gente a que se haga un programa doble, que primero que vayan a ver “El insólito caso de Martín Piche” y luego vayan a ver “La Isla”, porque es un trabajo deslumbrante de Gema Matarranz y Marta Megías. Es un texto duro, pero necesario, en el que hablamos del dolor y de como ese dolor está instalado en la sociedad y hay que permitir, a veces, que lo reconozcamos y vivamos con él.

Parece que el aburrimiento es un demonio del que tengamos que huir, pero para ahuyentar ese demonio, enloquecemos en mil cosas

Dirige y crea, ¿Se siente más cómodo en alguna de estas dos facetas?

En el fondo es el oficio de contar historias, a veces lo hago como guionista de televisión, cine o teatro, y otras como director, en este caso sólo de teatro, cine he dirigido sólo una película, pero no tengo intención de continuar ese camino. Al final es contar historias, y eso es lo que me interesa.

Pero, ¿Se disfruta más cuando son textos propios?

La palabra disfrute hace tiempo que la dejé de lado (risas). Me encanta mi trabajo, pero en todo proceso creativo hay una angustia que te acompaña. Digamos que disfruto después, suelo disfrutar mucho cuando veo el trabajo sobre el escenario y puedo valorar el esfuerzo que hemos hecho todos.

Como decía, también ha sido guionista de televisión...

De hecho, lo sigo siendo. El mes que viene se estrena una película, “El inconveniente”, basada en una obra de teatro que escribí hace años, “100 metros cuadrados”. Por lo tanto, he podido recuperar mi faceta de guionista.

¿Se echaba de menos?

Sí, fue como mi formación, empecé en televisión con todas aquellas series maravillosas como “Farmacia de Guardia”, “Pepa y Pepe”, “Manos a la obra”... Luego pasé al teatro, no he tenido tiempo de dedicarme a este medio, pero ahora he vuelto y estoy muy feliz.

“Farmacia de Guardia”, “Manos a la obra”... series a las que la gente les tiene mucho cariño.

Se siente mucho orgullo y mucha satisfacción y mucha sensación de que siempre he sido un privilegiado, por haber trabajado con maestros como Antonio Mercero, y otros muchos, en estos 30 años que llevo en la profesión, es un privilegio.

En abril “El Inconveniente”, pero antes presenta en teatro “Desmontando a Séneca”.

Eso es. Ahí estoy con Jorge Javier Vázquez, muy contento. Yo soy cordobés y ahí había una deuda pendiente con Séneca, siempre me interesó su pensamiento y su obra.

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