viernes 27/11/20

Horacio Tato | “Les Luthiers es un chiste que tiene 20 años”

Llegan el 27 al Palacio de la Ópera con “Viejos Hazmerreíres” y no se irán hasta el 1 cuando hagan sonar cinco veces el “desafinaducha” y la “batería de cocina”.

Horacio Tato Turano asegura que en Galicia reciben mucho cariño de la gente
Horacio Tato Turano asegura que en Galicia reciben mucho cariño de la gente

Les Luthiers son una familia con la casa a cuestas. Están ellos y los técnicos, que llevan el mismo tiempo en la carretera y, en general, cuenta Horacio Tato Turano, todo sale redondo. Acaban de llegar a Galicia: “Donde nos quisiéramos quedar a vivir”, porque siempre les reciben “con mucha calidez”. Quizá por eso tienen la buena costumbre de empezar siempre por la franja norte. En el Palacio de la Ópera, estrenarán “Viejos Hazmerreíres” el 27 y no se irán hasta pasar la hoja del calendario, el 1. 

Presentarán una antología de viejas obras con identidad propia y una en concreto, Radio Tertulia –estrenada en 1.999 en Argentina–, dando forma al conjunto. Horacio explica que algunas “tienen 30 años, por lo que serán nuevas para el público”, con la misma vigencia de entonces por esa forma de hacer que no atiende a modas ni a personajes reales: “Tomamos arquetipos y los parodiamos”, con ritmo, que para eso son Les Luthiers. 

Para la ocasión, habrá “muchos instrumentos informales, están los del cuarto del baño, hechos con artefactos de la ducha, ‘no me olbidé’ es el bidé, de cuerda que se toca con una manivela; el lirodoro está hecho con la sentadera del wáter; el calentadófono, con una carcasa de calentador y la desafinaducha, es percusión a partir de gotas de agua que caen a las teclas y se impulsan hasta el fondo. Son mecanismos originales e imponentes a la vista”. 

Cuenta que la imagen del cuarto es bonito, pero hay muchos más y uno nuevo, la batería de cocina que viaja en una obra inédita, “La receta postrera”, donde un dúo de ancianas cantan la receta de un postre “y se toca con ollas y sartenes, mecanismos de cuerda que se pellizcan y se impulsan con unos cucharones de madera”. Serán 20 ollas mirando hacia el público y siendo uno de tantos, los instrumentos, que son el origen de todo: “Empezamos así, el primero fue con uno hechos con tubos de cartón y a raíz de que tuvo éxito entre un grupo de estudiantes y trascendió en la universidad, hicimos música con estas innovaciones”. 

Después, aparecieron nuevas ideas y artesanos capaces de fabricarlas, aunque “a veces se te ocurren cosas imposibles”. Hasta ahora, puntualiza, funcionaron todos. 

Horacio confiesa que en el arte de hacer reír: “Cada uno tiene su favorito, pero nos gusta mucho el humor de Monty Python, Tricicle, yo soy muy fan de Mr. Bean, a otros Woody Allen, Chaplin, y esto se ve reflejado en nuestros espectáculos”. En ellos, hay más de dos tipos de humor. Contienen chistes a los que se llega más tarde o nunca se llega y otros muy directos, que entendemos todos. 

No desechan nada, solo las groserías. El suyo es un estilo sano, “de muy poquitas palabrotas” porque tratan “de hablar bien”, algo que no encaja con su origen, “los argentinos son muy boca sucia”, y esta tendencia actual de empobrecer el lenguaje con programas de la tele donde “hablan como en la calle, está bien, pero está bien que esté lo otro”. 

En este punto, cree que “la sociedad mundial está sensibilizada por temas que no eran tan notables antes, lo sabemos y nos ha alertado”. Por eso, van con pies de plomo pero tratan de seguir adelante: “Les Luthiers es un chiste que tiene 20 años, entonces no molestaba, pero hoy a veces vamos con todo y otras, preferimos no arriesgar para no lastimar, que no por miedo a ser criticados”. En Galicia saben que les quieren: “En 2002, pude visitar A Coruña y Vigo y quedé fascinado, también Ourense y Lugo, toda es maravillosa, y nos hace sentir muy a mano con lo que vivimos allá”. 

Desconoce si la raza humana ha perdido sentido del humor pero: “Sí nos hemos puesto más agresivos, hurgando debajo de lo que hay debajo para buscar explicaciones sobre lo que no sabemos”. Mientras, señala, “por el camino suceden cosas por las que se levantan banderas”. Cada vez ve más radical a la gente e íntimamente creen que lo que hacen “es bueno porque se necesita la risa por todos los problemas sociales y económicos, es fundamental para la salud y para vivir mejor”. 

Horacio  agradece que haga sol y llueva porque está vivo. Es el mensaje que pasa a sus amiguitos y a sus chiquitos. En forma de chiste y canción. O las dos cosas a la vez.

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