
Lo que originalmente iba a ser un DLC para Hollow Knight creció tanto y de tal manera que sus creadores, Team Cherry, prefirieron darle una dimensión propia como un juego y experiencia completas. Así se dejó ver hace ya unos años que ‘Silksong’ sería una suerte de segunda parte de Hollow Knight, en esta ocasión cediendo el protagonismo al personaje de Hornet.
Pero el tiempo se fue dilatando, tal y como integrantes del Team Cherry le contaron al periodista norteamericano Jason Schreier, los cuales aseguraron que se lo estaban pasando tan bien creando esta secuela que no eran conscientes del tiempo que le estaban dedicando ni de las expectativas que se iban generando alrededor.
Porque Silksong no peleará por notas o críticas, sino que luchará contra las ideas que millones de jugadores se han creado en sus propios subconscientes con el paso del tiempo y de los últimos retrasos de lanzamiento.
Estamos seguros de que Silksong será un gran juego, ¿pero será el gran juego que todos se estaban imaginando? Porque Hollow Knight no solo se ha convertido en uno de los adalides de un género como lo es el metroidvania, lo cual ya tiene mérito si tenemos en cuenta que dicho género está nombrado tras dos títulos que marcaron la historia de los juegos (Metroid y Castlevania), sino que ha logrado una azaña que no hay que pasar por alto: ha logrado despachar más de quince millones de copias desde su lanzamiento hace ocho años.
Aprovechando lo que sorprendentemente es uno de los lanzamientos del año (e incluso podríamos decir del lustro), repasamos otros juegos que tuvieron que lidiar con sus propias expectativas.
Cyberpunk
En los últimos años hemos sido testigo de una de estas víctimas del hype, no para bien, precisamente. Tras el culmen que CD Projekt logró con The Witcher 3 a la saga de Geralt de Rivia, llegaba el momento de dar el salto a otro tipo de aventuras.
La fama que había cosechado el estudio, y el dinero, hacían ver que lo que acabó siendo Cyberpunk sería un hito en el mundo de los videojuegos. El resultado cuando vio la luz, no sin retrasos, no fue 100% negativo, pero tampoco todo lo positivo que debería. Las expectativas, generadas por los anuncios previos, pudieron con un resultado final que, para más inri, estaba plagado de errores y detalles que no estaban tan pulidos como el público esperaba. Aunque el tiempo, las actualizaciones y las expansiones terminaron por corregir un lanzamiento regular.
Half-Life
Hay otra vertiente de no superar el hype. Fue el escenario que tuvo que enfrentar Valve con una de sus grandes creaciones, sino la que más, Half-Life. Tras publicar y lograr un gran éxito con los episodios 1 y 2 de Half-Life 2, el público esperaba culminar la experiencia con el capítulo 3, que cerraría la historia.
La saga, de algún modo, estaba redefiniendo el género, al mismo tiempo que Valve se adentraba
en el mercado de la distribución con el germen de lo que hoy en día es Steam.
Los avances tecnológicos iban mermando la capacidad de adaptar lo que debería ser este tercer episodio y Valve vio, con el paso de los años, que Steam era más beneficioso económicomente que intentar lidiar con un posible nuevo lanzamiento de Half-Life.
Durante muchos años, en cada gran ventana de anuncios de videojuegos, como el E3, se abría la puerta a nuevos rumores sobre el posible juego de la empresa de Gabe Newell, que finalmente desistiría en el intento. Su única aproximación a la saga fue traerla de vuelta con una aventura de realidad virtual (Alyx) y prestando ayuda a la suerte de remaster que fue Black Mesa, un juego que originalmente fue creado por los propios fans de Half-Life.
Daikatana
Con la separación de caminos de los integrantes de la primera camada de Id Software tras los éxitos de Doom, Quake y Wolfenstein, entre otros, John Romero tenía claro que dejar de hacer juegos no era una opción a tener en cuenta.
Junto a su compañero Tom Hall, Romero prometió para finales de los 90 un nuevo shooter en primera persona. Con las experiencias previas en Id Software y las promesas de la melena más famosa de la industria, la expectación generada no tenía límites. Tanto, que las ideas originales no cuajaban con los motores gráficos con los que estaban trabajando y las pruebas que se iban viendo no eran del todo alentadoras. El juego se acabó yendo al 2000 y, tras muchas vueltas, su salida se podría catalogar como catastrófica.
Doom y Wolfenstein
Lo contrario le pasaría a la renovada Id Software más de una década después. Todo el mundo pensaría que sin Carmack ni Romero traer de vuelta Doom y Wolfenstein era un riesgo bastante alto.
Sin embargo, demostraron todo lo contrario. El renacer de Wolfenstein, y sobre todo el de Doom (cuya última entrega ha salido este mismo año), se puede catalogar como un éxito, atendiendo tanto a las expectativas como a la calidad que se esperaba de ambas entregas.
E.T.
Un caso cuanto menos peculiar se dio en los primeros años 80. Con el sector de los videojuegos todavía en desarrollo y con propuestas más simples, la industria todavía no había ahondado en las licencias de películas o series para adaptarlas.
Con el éxito de la genial cinta de Spielberg ‘E.T. El extraterrestre’ en el 82, alguien en Atari vio con buenos ojos intentar crear una adaptación. Pero no hubo demasiado tiempo para prepararlo en condiciones. Apenas le dieron al desarrollador un puñado de semanas para terminar un juego en el que, finalmente, solo se intuía que era de E.T. por el sprite del mismo, porque nadie entendía de qué trataba. Era de esperar que las expectativas, visto el éxito de la película, fueran altas, pero el resultado distó mucho de ellas, tanto que Atari tuvo que enterrar todas las copias del juego al no ser capaz de venderlas.























