
Siete años dan para mucho: es tiempo suficiente para crear una obra maestra, pero también lo es para hacer crecer tanto las expectativas como para no ser quien de alcanzarlas después. A Team Cherry le ha dado tiempo a ambas cosas, mucho, muchísimo, más a lo primero que a lo segundo.
Hace unas semanas decíamos que el estudio enfrentaba con el lanzamiento de Silksong el estar a la altura de las expectativas. Y aún con alguna queja, centrada principalmente en el balanceo de la dificultad que el propio estudio ya ha anunciado que corregirá estos días, Team Cherry ha demostrado una cosa: todavía se pueden hacer las cosas bien, pero que muy bien, y con un cariño desmedido en una industria como la del videojuego.
Y el estudio australiano lo ha querido demostrar desde el primer minuto en el que nos hacemos con el control del devenir de Hornet. Desde que nos adentramos en las tierras musgosas podemos apreciar no solo la agradable respuesta al propio movimiento de Hornet, sino que el entorno responde al mismo y, que no pase desapercibido, está vivo.
Y es que poco a poco, nuestros ojos se irán moviendo de detalle en detalle. Desde esas hormigas que aparentemente son un fondo más del juego, aparentemente intrascendentes hasta que se intentan llevar nuestros preciados fragmentos; hasta esa señal de varias piezas que se mueven independientemente con cada golpe, pasando por todas y cada una de esas pequeñas campanas con vida propia o el hecho de incluir la voz de otros desarrolladores como Eric Barone en el propio juego. Team Cherry se ha pasado siete años moldeando una historia y unos personajes vivos, pero también cada uno de estos pequeños detalles aparentemente sin importancia, pero que demuestran precisamente nuestro punto, que se pueden construir títulos cuidados en una industria sobresaturada de juegos sin alma.
Y, claro, si encima das un golpe en la mesa sacando tu gran obra a solo 20 euros… Pues pasan cosas como que en las primeras horas de lanzamiento, solo en Steam, haya más de medio millón de jugadores simultáneos. Y eso sin contar otras plataformas de PC, así como las consolas (Switch, PS5 y Xbox. Esta última incluso lo tiene incluido en el Game Pass). Por hacernos una idea, solo con las ventas de Steam, la facturación supera los diez millones de euros (obviamente, habría que tener en cuenta impuestos y la parte que se quede la propia tienda).

Y el cariño por tu propia propuesta se deja patente también cuando escuchas a los propios jugadores y eres capaz de tragarte tu orgullo y anunciar un parche en apenas unos días para corregir el nivel de dificultad, tragándote quizá ese orgullo de que tu propuesta era otra.
El meollo de la cuestión
Pero vamos a lo importante. Silksong busca ser una suerte de evolución de Hollow Knight, hasta el punto de que da la sensación de que la primera aventura no es más que el tutorial para poder enfrentar la segunda.
Y aún así, se hace cuesta arriba. Y no lo entendamos como algo precisamente malo, ya que en Silksong vuelve a dar esa sensación de realización cada vez que logras superar esa barrera que tanto te está costando. Sin embargo, las críticas en este apartado de dificultad, que es lo que corregirá Team Cherry estos días, vienen dadas porque esas barreras ya no están solo en los bosses, sino que el propio tránsito de Hornet por el mapa se convierte en todo un reto.
El golpe descendente diagonal es un reto en sí mismo para dominarlo en ciertos puntos del juego. Pero claro, el propio estudio lo ha tenido en cuenta ofreciendo alternativas, que hay que encontrar. Porque este tipo de juegos tratan precisamente de eso: de explorar y de encontrar tu propio camino, porque lo que ahora parece un reto, quizá con una vuelta previa por otro lado ya no lo es tanto.
En definitiva, el estudio australiano lo ha vuelto a hacer y se ha puesto el listón otra vez a una altura bastante considerable. A lo mejor esta vez tendremos que esperar más años para probar una nueva aventura de este calibre, pero seguro que se acercará a las expectativas.











