sábado 06.06.2020

Félix Sabroso | “Es el retrato de una España que no era tan moderna como aparentaba ser”

DIRECTOR Esta noche presenta en el teatro Colón su última creación teatral, “La última tourné”, con un elenco de lujo conformado por artistas como Bibiana Fernández, Alaska, Mario Vaquerizo o Manuel Bandera
El primer pase de “La última tourné” será hoy, a las 20.30 horas | jau Fornés
El primer pase de “La última tourné” será hoy, a las 20.30 horas | jau Fornés

Tras el éxito obtenido con “El amor está en el aire” y “El amor sigue en el aire”, el director Félix Sabroso echa mano de una “troupe” de artistas comandadas por Bibiana Fernández, Alaska, Mario Vaquerizo y Manuel Bandera para ofrecer “La última Tourné”, que contará con un pase hoy y otro mañana en el teatro Colón, ambos a las 20.30 horas.

¿A qué se va a enfrentar el público del Colón?

Bueno, es comedia, pero también es un viaje a un momento de España, a principios de los años 90, donde parecía que se establecía en un modelo más moderno, los años de las Olimpiadas, de la Expo, de una especie de falsa economía emergente... toda esa especie de explosión después de los primeros años de la democracia. Y está esa especie de primera burbuja mentirosa, contada desde un grupo de variedades, de los que hacían giras por los pueblos y actuaban con un mago, con una folclórica, con una vedette cómica... Es el retrato de una compañía que quiere cambiar de modos para adaptarse a los tiempos y el retrato de una España que en realidad no era tan moderna como aparentaba ser.

¿Y cómo es dirigir a esta “troupe” de artistas?

Pues mira, tiene bastante que ver con el origen del espectáculo, con esta cosa de la cultura popular, ellos son afines a todo ese mundo, entonces eran el mejor vehículo posible para contar lo que queremos contar con la función. Pero, además de eso, son familia, son amigos y son gente muy entusiasta, que ponen mucho cariño a lo que están haciendo y con los que yo he trabajado muy a gusto, porque han sido fieles a mi propuesta, han sido respetuosos con el texto y son gente muy trabajadora.

Ha trabajado tanto en cine como en teatro, ¿alguna de las dos le ha aportado más?

Al principio diferenciaba más, ahora son un trabajo similar, en el sentido de que las expectativas que pongo tienen una relación muy directa con el equipo con el que trabajo y la recepción de la aportación del resto de miembros del equipo y como yo moldeo esa aportación para convertirlas en una obra compacta, todo ese proceso de trabajo, al final, tiene muchos puntos en común. Y la relación directa con el público, el teatro te da un pulso muy directa, y el cine es un proceso más largo en el que se procesa de diferente manera. Los cineastas siempre queremos volver a rodar, es algo adictivo, pero el teatro también tiene el gancho de la relación directa y de la libertad de la palabra.

Habiendo tocado esos dos ámbitos, e incluso el de la literatura, ¿cómo ve la situación cultural en el país?

Creo que, ya no en España, sino en el mundo entero, está habiendo una sobredosis de contenidos. Creo que nunca hemos tenido más oferta que ahora, y, precisamente, por esa sobreoferta, podemos estar generando una cierta desidia. Paralelamente a eso, como al final lo más importante son las leyes de mercado, estamos tratando a los espectadores como consumidores y la obra artística necesita una forma de comunicación diferente, es algo mucho más sutil, más pequeño y más silencioso. Pero si me pongo en el papel del espectador, me estoy acercando a cosas maravillosas, a obras y películas magníficas, creo que hay mucha oferta y muy buena. Deberíamos de ser capaces, con los espectadores, de discriminar y de poder ver con una capacidad analítica diferente y parar un poco esta velocidad que parece que el mercado nos obliga a tener.

¿Debería existir algún tipo de educación para saber discriminar entre obras?

Si es que no hay que educarlo, el espectador manda. A veces tratamos al espectador como una especie de ente manipulable, pero el espectador somos todos. Lo que tenemos que hacer es ser capaces de emocionarnos con una obra sin necesidad de que nadie nos obligue a sumar en cantidad.

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