Martes 26.03.2019

La Domus presentará a mediados de año la sala sobre equilibrio alimentario humano anunciada para finales de 2018

Con la novedad, se podrá ordeñar una vaca simulada, llevarse una tarjeta personalizada o hacer papiroflexia

La Casa del Hombre perdió más de 22.000 visitantes en comparación con los que tenía en 2015 | aec
La Casa del Hombre perdió más de 22.000 visitantes en comparación con los que tenía en 2015 | aec

Se presentó como una de las novedades que vería la luz a finales de 2018, pero la Domus comienza el año sin la planta dedicada al equilibrio alimentario humano después de que la Memoria de Gestión del Ayuntamiento denote un bajón de visitantes que se extiende al resto de Museos Científicos. En la Casa del Hombre recibieron a 22.600 personas menos el ejercicio pasado en comparación a los que pasaron por el torno en 2015, una tendencia que ya preveía el Plan de Turismo 2017-2010 que realizó el equipo de Iñaki Gaztelumendi y en el que destacaban la necesidad de renovar el planteamiento de los museos. 


El Gobierno local formalizó en noviembre el contrato de adjudicación con la empresa Interiores de Galicia, que tiene seis meses por delante desde la firma para echar a andar todo lo que incluyó en su propuesta. 


Con un presupuesto de más de 210.00 euros, la firma ganó al resto de proyectos por presentar elementos escenográficos “que permitirán dotar de espectacularidad e impacto visual” al asunto tal y como indican en el informe técnico. La estética también llamó la atención sobre las demás con “paredes curvas” y dando la posibilidad de incrementar la superficie dedicada a los soportes gráficos. 


La novedad tendrá dos apartados. El primero estará dedicado a la alimentación y en un segundo, el visitante se adentrará en la historia de la ciencia, con la instalación de un microscopio electrónico. En la primera entrega, uno se irá hasta el día a día en un módulo, donde caminará sobre una rueda como si fuera un ratón dentro de una jaula para provocar energía eléctrica al rotar, lo que se traducirá en distintos dispositivos: uno luminoso, un ventilador, una radio y una televisión conectada a una cámara de video que mostrará su propia imagen. Además, los visitantes se verán en cinco espejos de vidrio. 


Uno de ellos será plano y reflejará la imagen real, sin deformar y los otros cuatro, tendrán diferentes curvaturas para producir efectos. En la siguiente, se llevarán a casa una tarjeta personalizada, con los datos de altura, peso, grasa corporal, tensión arterial, el índice de masa corporal y la tasa metabólica basal. 


De ahí, la exposición abordará las distintas técnicas culinarias en un juego de estimación. Aquí, se jugará a calcular cuánto pesan tres objetos o cuánto dura un minuto con un último punto de “equilibro no alimentario”, en el que un sistema hidráulico aportará una nueva cifra, la cantidad de agua que contiene cada uno en su cuerpo. 


Ya en una segunda unidad dedicada a los alimentos, la Casa del Hombre le dedicará un espacio a los cereales para preguntarle al personal cuestiones de los más empleados. En este punto se darán cita la cebada o el maíz jugando al quién es quién en un recorrido que incluirá a las verduras y las frutas. Con estas últimas, se introducirá al visitante en el arte de la papiroflexia. Con un aparato, seguirá descubriendo para crear anillos de humo que flotarán en el aire y hasta conocerá, si no lo sabe, cuál es la sensación de ordeñar una vaca. Para ello, se dispondrá de un modelo a escala real del animal con un dispositivo que bombeará el líquido obtenido y lo llevará por un circuito continuo. En carnes y legumbres, uno podrá escuchar los ruidos de su propio vientre a consecuencia de los procesos digestivos y de la modalidad intestinal. En esta unidad, también se podrán ver en un terrario alguna de las especies de invertebrados que será posible comercializar para consumir en Europa. 


De este modo, se llegará al postre para elegir entre varios y comprobar la importancia de la estética. Ya en la última estancia, se colocarán las bebidas fermentadas, donde se planteará la identificación de olores, al menos una quincena. Será como asistir a una cata de vinos. De ahí se pasará a complementos sobre el contenido de nutrientes de varios recursos alimentarios. La pregunta como fórmula para acercarse al espectador volverá a funcionar para hacerlo reflexionar sobre qué alimento contiene más sal o azúcar. Como broche final, un microscopio electrónico se situará al final del paseo acompañado de materiales relacionados con él como rejillas de observación o placas fotográficas.

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