jueves 02.04.2020

Cristina Medina Cristina Medina:| “Ese feedback de energía del público es lo más interesante, morboso y misterioso”

ACTRIZ El próximo viernes y sábado presenta sobre el escenario del Rosalía, y junto a Santiago Molero, una adaptación de la obra “Ay, Carmela”, de Sanchís Sinisterra, dentro del Ciclo Principal de primavera
Cristina Medina y Santiago Molero interpretarán “Ay, Carmela” en el teatro Rosalía
Cristina Medina y Santiago Molero interpretarán “Ay, Carmela” en el teatro Rosalía

Una idea, “Ay, Carmela”, que nació en los años de estudios de arte dramático de Cristina Medina y un tanto alejada de la idea de actriz humorística que se ha ganado con otros proyectos en el escenario o en la televisión con “La que se avecina”, pero en la que se desenvuelve con total soltura y que podremos disfrutar el viernes y el sábado en el teatro Rosalía.  

¿Qué destacaría de la propuesta que traen al Rosalía?

Por un lado, la simplicidad y la verdad que hay sobre el escenario. El propio Sanchís Sinisterra lo destaca de esta manera, hay mucha verdad sobre el escenario, se ha hecho la obra tal y como está escrita, no hay ninguna coma de más, ni de menos.

La obra la tenía en mente desde que estaba en la escuela de arte dramático.

Desde los tiempos de la comunión (risas). Llevo produciendo mis propias obras desde hace casi 30 años, con la tontería, y esto es una cosa que tenía desde que estaba en la escuela de arte dramático porque tuve que hacer el segundo acto de esta obra para poder aprobar interpretación. Pude aprobar, irme a Londres a estudiar teatro y pude hacer todo lo que quería hacer, entonces se lo debía, se lo debía a “Ay, Carmela”.

Teniendo en cuenta sus anteriores papeles, tanto sobre el escenario como en televisión, ¿la gente que va a ver “Ay, Carmela” se sorprende al ir al teatro y ver que no es una comedia?

Supongo que sí, la gente que me conoce de toda la vida no se sorprenden tanto, pero la gente que me conoce solo de la tele, o solo de propuestas de humor, sí que se sorprende, porque descubre un registro actoral nuevo. Yo también me sorprendí un poco, porque, quieras que no, cuando estrenamos “Ay, Carmela” hacía 20 años que no me enfrentaba a un texto ajeno, porque normalmente eran míos, o de creación junto con mi equipo. Entonces, sí, la gente que solo me conoce por la tele, en “Ay, Carmela” descubrirá una actriz que a lo mejor no tenía pensado descubrir.

Pero, ¿se siente más cómoda en el humor o en el drama?

Me da igual, en el escenario, me da igual lo que tenga que hacer encima. Sobre el escenario estoy más a gusto que un arbusto (risas). Lo que tenga que hacer, lo hago, no me emparanoio. ¿Que tengo que hacer una cosa? La hago. Como yo digo, me puede salir regular o bien, mal, ostras es difícil, que te salga mal es difícil. Suelo disfrutar mucho de estar en el escenario, disfruto mucho de los procesos de trabajo. Mi leitmotiv no es hacerlo bien o mal, mi leitmotiv es que me levanto por la mañana y estoy liada con esto, con lo otro, y estoy aprendiendo, es una energía que yo doy, pero se me renueva continuamente.

Hace teatro, televisión, tiene una banda de música, pero ¿prefiere grabar o actuar encima del escenario?

El escenario, el escenario, no hace falta que le des más vueltas (risas). Es que en el escenario soy libre. Tú date cuenta que, el escenario, una vez que se abre el telón y empieza el espectáculo, no hay marcha atrás, lo que ocurra, ocurrirá. La verdad que ocurra esa noche no depende solo de la gente que está encima del escenario, depende de lo que recibe el público y la energía que se genera esa noche, lo que toda la vida hemos llamado el duende. Ese feedback de energía, para mí, es lo interesante y, si me apuras, lo morboso y misterioso.

¿Y cómo nace su banda de rock?

De rock & roll uouo (risas). Nos lo pasamos tan bien con "A grito pelao" y tenemos tanta complicidad que hemos decidido tirar un disco para adelante, que presentamos ahora en mayo en un festival  que se organiza desde el teatro español. Todo ha surgido un poco de casualidad, gracias a "A grito pelao" me puse a aprender a cantar, ahí fue cuando me di cuenta de lo mal que cantaba.

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