jueves 19.09.2019

Arte y espiritualidad confluyen con las matemáticas en la búsqueda eterna de la belleza

José Antonio Míguez expone sus obras en Afundación hasta el próximo 31 de agosto, en una muestra denominada “Métrica y espiritualidad” con la que busca acercarse a la “sabiduría interna” presente en la naturaleza

El presidente de Afundación, Miguel Ángel Escotet, visitó ayer la inauguración de la muestra | pedro puig
El presidente de Afundación, Miguel Ángel Escotet, visitó ayer la inauguración de la muestra | pedro puig

Una obra que trascienda de lo cultural y de lo intelectual es lo que busca José Antonio Míguez con sus creaciones, que expone hasta el 31 de agosto en la sede de Afundación bajo el nombre “Métrica y espiritualidad”.

Son un total de 20 obras, una de ellas un relieve, tal y como explica el propio autor, las escogidas para que el público pueda acercarse a la visión que trata de mostrar el artista.

En términos generales, la obra de Míguez trata la búsqueda eterna de la armonía y la belleza, pero lo hace de una manera peculiar, y quizá cabe decir que también llamativa, porque Miguez echa mano de los “argumentos matemáticos y de las figuras geométricas”. 

Se trata de una búsqueda individual donde el autor apela a la sabiduría que existe en cada una de las personas, “que existe en nuestro ADN”.

Comenta Míguez que lo que está utilizando últimamente, y que forma parte de esta nueva exposición, es la serie de Fibonacci, “que tiene mucho que ver con la relación áurea, con la búsqueda que tenían los griegos de la belleza perfecta, atendiendo a las proporciones”, trata de explicar el autor.

Como busca la belleza y la armonía, las dualidades están muy presentes en sus creaciones. “La belleza es algo relativo, la belleza que vemos todos es cultural e intelectual, si existe algo bello es porque también existe algo feo, es algo relativo”, comenta Míguez. La belleza de la que habla el autor en su obra “trata de trascender eso, es un aspecto desde adentro que reconoce que es perfecto per se, como la naturaleza, que uno la ve y se asombra, se trata de apelar a ese conocimiento que tenemos dentro, que a veces lo tenemos oculto por tanta información como tenemos hoy en día”, explica Míguez sobre su visión.

Esa sobreinformación de la que habla el artista, “nos hace estar confundidos por alejarnos de esa sabiduría interna”, que está presente en la propia naturaleza.

Precisión
José Antonio Míguez cuenta que comenzó a plasmar su obra en óleos, pero los formatos y precisión a la que él aspiraba a llegar hacían que este tipo proceso artístico no fueran los más adecuados.
“Cuando uno va a la naturaleza ve mucha precisión”, y, para llegar a ella vio necesario “echar mano” del ordenador. 

Aunque aclara que el ordenador es el medio para plasmar la obra final. “Al principio empieza todo con el papel”, dice, porque las primeras ideas que uno va teniendo se siguen plasmando mejor sobre papel, “por lo menos en mi caso”.

Es llamativo el hecho de utilizar la computación para crear arte. Llamativo, no extraño. Al ser preguntado sobre los tiempos para crear una obra, Míguez lo aclara rápido con una ligera risa, “toda la vida”.

“Si no fuera por todas las experiencias que uno vive, no saldría nada”, añade.

Formación tecnológica
La formación que tiene Míguez es de base tecnológica, algo que explica en parte el proceso de creación de su obra. Sobre como se toma la decisión de dedicarse al arte, comenta que, en realidad”, “no es tanto una decisión, es algo que ocurre sin más, eso es lo más sorprendente, que la vida se va moviendo por momentos, y en el que me encuentro ahora veo que esto es lo más lógico”.

La vida de Míguez se fue moviendo por diferentes de esos momentos de los que él mismo habla. Él fue programador, corredor de bolsa y trabajó reparando equipos de rayos X, entre otras cosas. “Pero si soy sincero, no sé cómo ocurrió, no tengo ni idea, pero me siento muy cómodo”, explica, y añade que todo lo que ha hecho en su vida le sirve “para empezar a dialogar de manera gráfica lo que siento por dentro, toda mi experiencia, que he acumulado durante estos años, todo lo que siento, lo que me ha llevado aquí”. Se trata de un proceso natural, del que no tiene “ni idea de como ocurrió”, pero lo que si tiene claro, "es que estoy agradecido por ello".

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