miércoles 08.04.2020

Álex Oviedo | “Vamos a ser los escritores quienes contemos la historia de España en los 80”

Presenta su nueva novela, “Ausentes del cielo”, esta tarde en Betanzos, una obra en la que plantea un asesinato a un miembro de la izquierda abertzale en los tiempos en que ETA seguía activa
El escritor Álex Oviedo presenta “Ausentes del cielo” esta tarde en el edificio del Arquivo de Betanzos | quintana
El escritor Álex Oviedo presenta “Ausentes del cielo” esta tarde en el edificio del Arquivo de Betanzos | quintana

Sin llegar a la distopía, l escritor y periodista Álex Oviedo plantea en su nuevo trabajo, “Ausentes del cielo”, una combinación de novela negra y de amor, con el asesinato de un miembro de la izquierda abertzales como nexo de unión. La presentará esta tarde, a las 20.00 horas, en el Arquivo del Reino de Galicia, en Betanzos.  

¿Qué se va a encontrar el lector en “Ausentes del cielo”? 

Digamos que son dos novelas. Es una novela negra, pero también es la historia de dos amores. Por un lado el del asesino, y la relación que mantiene con Puri, que es solo carnal; y por otra la del inspector Vidal, que ha roto con su pareja. Las historias se cruzan porque el primero, Andrés, toma la decisión de matar a un miembro de la izquierda abertzale y el inspector es quien lo investigará. Por eso digo que son dos historias, una de amor y otra típicamente negra.
 
Amor y muerte, dos temas complicados. 

Yo quería contar una historia que surge a partir de un interrogante. ¿Cómo es posible que cuando atentan contra una persona cercana a ti, los familiares nunca reaccionen? Por ejemplo, ¿cómo es posible que si violan a tu hija, el padre no acabe tomando las represalias y yendo tras el violador? Pues imagínate en un crimen, como en Euskadi, que se mató a mucha gente porque sí, por defender una patria o una forma de entender la vida. Y no pasó nada. Ningún familiar reaccionó. Me llamó mucho la atención ese hecho.  

¿Dónde llega el nexo?  

Porque no quería contar solo eso. Lo que me planteaba es que el protagonista tenía que reaccionar por una razón, y la razón era que su vida estaba acabada y encima su relación personal no tiene un futuro y no le satisface. A la vez, al inspector le da igual que hayan matado a alguien, sino que lo que le importa es lo que él ha perdido, que es la persona que él quería y la pierde por no apostar por esa relación. De ahí la unión de temáticas.

Al principio no la iba a ubicar en Euskadi. 

Exacto, al principio la quería ubicar en un país imaginario. Se la pasé a mi editor y me dijo que no hiciera eso, que no hacía falta explicar tanto las cosas como lo hacía yo y que la ubicara en un sitio determinado. De la primera forma había que dar unas explicaciones, como qué era la Kale Borroka o ETA, que no tenían sentido. Eliminé todo lo sobrante,  la localicé en Euskadi. Alguno de los lectores dicen que es Bilbao y otros San Sebastián (ríe).

¿Sigue siendo tabú el hablar de ETA, aunque sea en una obra literaria? 

Creo que empieza a abrirse un poco. Cada vez hay más escritores que estamos hablando de lo que pasó en “los años de plomo” en Euskadi y en España. Vamos a ser los escritores quienes contemos la historia de España en los 80, no los periodistas ni los políticos, para que lector descubra diferentes puntos de vista de lo que pasó en Euskadi, y en España, claro.

¿Cómo está funcionando la novela? 

La sacamos en abril y esta es ya la segunda edición. La novela está funcionando porque a la gente le está gustando la relación de los dos protagonistas con sus amores, y ese sentido gusta. Y también por los interrogantes que se plantean.

En su anterior novela, trataba precisamente el caso de un escritor que asesinaban en A Coruña cuando venía a presentar su nuevo libro. 

Sí, sí (ríe). La presencia de Galicia viene porque mi padre y su mujer viven aquí y entonces yo vengo muy a menudo. Aquella vez, cuando vine eran Viñetas desde o Atlántico y la Feria del Libro y me surgió la idea. Siempre he dicho que A Coruña es un buen lugar para plantear una novela, es una ciudad que me gusta mucho y con la que disfruto. Esa novela fue una especie de homenaje a la ciudad. Además el protagonista tenía que ver conmigo, era como mi alter ego.

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