
La curiosa escena de un avión despegando a apenas unos metros de altura mientras cientos de personas se llevan un chorizo a la boca podrían convertirse en el momentazo de las fiestas de San Miguel y San Roque de Culleredo. Hace años que la del lunes es la jornada preferida por muchos, pues se juntan tres eventos muy especiales: la macro churrascada, la actuación de una orquesta de postín y el célebre sorteo de cuatro sachos.
En total fueron más de 700 generosas raciones de carne y criollo, las cuales se despacharon a 12 euros cada una con derecho a pan y vino. Hubo quien se adueñó de las mesas del merendero a primera hora de la tarde y no las soltó. Pero también hubo quien se llevó las sillas y la mesa de casa, a pesar de que el frío apretó, tal como describió un vecino, “de carallo”.
Lleno el estómago, Los Satélites fueron la receta perfecta para bajar tamaña crónica carnívora, un baile que se vio interrumpido solo por el divertido sorteo de sachos y cheques varios, además del merecido homenaje a una comisión que vale su peso en carne.











