viernes 15/1/21

Virginia Imaz | “El sexo es cualquier estímulo que nos dé placer, una caricia o un plato rico”

Reír y “orgasmar” son dos prácticas que ayudan a ver el lado amable de la vida. Reconectan con la antena buena. Nada es sucio ni indecente. 

Virginia Imaz protagoniza mañana y el viernes “Sex o no sex”
Virginia Imaz protagoniza mañana y el viernes “Sex o no sex”

Reír y “orgasmar” son dos prácticas que ayudan a ver el lado amable de la vida. Reconectan con la antena buena. Nada es sucio ni indecente. El sexo no es solo coito y Virginia se ríe y lo explica con nariz de payaso. El sexo es caricia y un plato de macarrones. Todo lo que despierte a los sentidos. Aquí y ahora. Mañana y el viernes se lo contará a los adolescentes en sesiones escolares y al público adulto, al que un día le dijeron que venía de París. Sin cigüeña y con humor, la diversidad se entenderá mejor a las ocho de la tarde. En el Ágora: “Sex o no sex”.

Un clown hablando de sexo diverso. El espectáculo promete.
Sí, hablaré de sexualidad y géneros a los adolescentes y al público en general. Vengo de Magisterio, así que siempre me ha preocupado esto. Creo que el humor es una herramienta de primer orden para sacar tabúes y a través de la risa tomamos conciencia de comportamientos. Desmontamos mitos.

¿Todavía pululan muchos mitos falsos en el mundo juvenil?
Hay muchos sí, sobre cómo te puedes quedar embarazada o lo que te da más placer. La gente joven tiene los mismos problemas que nosotros y hay mucho pudor en los padres al hablar de manera natural del sexo. En el instituto, la formación es técnica, demasiado científica. Se basa en la teoría y es fría. Los jóvenes aprenden los órganos del cuerpo y cómo funcionan desde una visión médica, pero no afectiva.

¿La educación en los colegios sigue pasando de largo ante el tema?
Sí, ahora las primeras cosas llegan por internet, pero no son reales y se hacen mundos.

Pero es bueno que, al menos, tengan más acceso, ¿no cree?
Es cierto que hay más acceso a la información, lo que no es seguro es que las nuevas generaciones estén preparadas para discriminar lo que es verdad y de lo que tienen que sospechar. Con el tiempo, puede que sí, pero de entrada parece que todo es real cuando las cosas que se cuelgan tienen siempre detrás un propósito.

Y esto hará que se líen más sobre algo que ya cuesta.
Hay mucha confusión, gente que asocia sexualidad y placer con perversión. La sexualidad en sí ya tiene mucha cosa. Yo intento reírme de eso y trabajo con los jóvenes la negociación del condón y el uso de prácticas seguras, también la diversidad sexual.

¿Cómo es la puesta en escena y qué cuestiones aborda?
Me río de mí y de las cosas con las que de joven alucinaba. De ahí, engancho con el resto. El espectáculo se genera después de la muerte de mi padre. Ahí me di cuenta de que lo que te reconecta con la vida es la risa y hacer el amor. Cuando ríes y “orgasmas”, liberas endorfinas y sustancias que estimulan el centro de placer del cerebro. Ves el lado amable del mundo y corrijes una visión más oscura y desesperanzadora. Ante la duda, intenta “orgasmar” solo o acompañada.

¿Hay ciertas explicaciones en las que el público se quede en silencio, absorto?
Siguen todo con mucho interés, es un tema que siempre despierta curiosidad, no es como cuando hablas de consumo. La gente tiene menos ganas de oír hablar de los conservantes o el cambio climático, pero el sexo es algo transversal, está en todos, de manera diferente, eso sí.

¿Cuál es la máxima del espectáculo? La lección que quiere que se lleven los adolescentes a casa de todo esto.
Reflexiono sobre qué es el sexo porque a veces se asocia hacer el amor con un coito heterosexual pero es cualquier estímulo de nuestros sentidos que nos dé placer, una caricia o un plato rico de comida y en este sentido, reivindico el placer. El mismo canal de parto es el sexo de nuestra madre. Es cuna de vida y no algo sucio, aunque ahora por lo menos ya no existe aquello de que te trajo la cigüeña o de que vienes de París. En el show hablo de la regla, de las expectativas del primer beso o de salir del armario y enseño al auditorio a “orgasmar”, una respiración orgásmica de sorpresa y suspiro. El público participa y hace el viaje que le propones.

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