martes 4/8/20

Un vehículo para echados para adelante

En una ciudad en la que la movilidad suele ser un problema, Manuel Casas lleva siete años disfrutando de una completa libertad de desplazamiento, lo que no es poco para alguien que sufre de una parálisis en su pierna izquierda. Este comerciante local  (tiene un  pequeño negocio de artículos deportivos) y residente en Monte Alto se desplaza a diario sobre un segway y asegura que es la mejor manera de moverse por la ciudad.  

Manuel Casas, en la avenida de Navarra, donde él reside y por donde circula a diario	patricia g. fraga
Manuel Casas, en la avenida de Navarra, donde él reside y por donde circula a diario patricia g. fraga

En una ciudad en la que la movilidad suele ser un problema, Manuel Casas lleva siete años disfrutando de una completa libertad de desplazamiento, lo que no es poco para alguien que sufre de una parálisis en su pierna izquierda. Este comerciante local  (tiene un  pequeño negocio de artículos deportivos) y residente en Monte Alto se desplaza a diario sobre un segway y asegura que es la mejor manera de moverse por la ciudad.  
Cuando Dean Kamen inventó este patinete eléctrico, a principios de siglo, aseguró que revolucionaría el transporte pero, a día de hoy, son muy pocos los que lo usan como alternativa al bus o al coche . La razón, explica Casas, es económica: cuesta unos 6.000 euros. “Mucha gente me para y me dice que quiere comprarlo, pero cuando le dices el precio te responden ‘Con eso me compro un coche pequeño’ y no lo hacen”, comenta. Pero a Casas, adquirir un turismo no le interesa: “Yo no quiero un coche para nada, primero porque no tengo carné y segundo, que para una ciudad como esta, no es necesaria”. 
Él descubrió el segway muy cerca de su casa, en la Torre e Hércules. “Allí los alquilan, me llamó mucho la atención y me dije: ‘Voy a probar uno’. Cuando me bajé, pregunté donde podía comprarlos”.  En cuanto se hizo con el vehículo, comenzó a probarlo por las calles, hasta que cogió confianza en el aparato: “Uno se pone aquí arriba y lo único que tiene que hacer es no ponerse nervioso, porque el aparato se mantiene recto y para andar hay que inclinarse hacia adelante”. 
Poco a poco, Casas comenzó a coger confianza al manillar de su nuevo vehículo, desplazándose cada vez más lejos, hasta salir de la ciudad: “He llegado hasta Sada, buscándome la vida como un loco, porque con esto hay que ir por aceras. Así que por donde veía acera, yo iba poco a poco. Mi hermano me recogió ya bajando hacia Sada”. Toda una ventura en solo 20 kilómetros.
 
Desde ahora, con casco
Pero que sea un aventurero no quiere decir que sea un temerario, porque Casas siempre lleva casco, aunque no sea obligatorio:  “Me caí unas cuantas veces, de la forma más estúpida y más tonta.  Una vez me caí de cabeza y llevaba el casco. Me salvé y dije: ‘¡Uy, desde ahora, el casco!’”. 
Gracias al segway, Casas resuelve de golpe dos problemas, el de la movilidad y el del estacionamiento, porque entra directamente a lomos del patinete eléctrico hasta su casa: “El portal está el nivel del suelo, lo meto en el ascensor y entro en casa. No tengo que pagar garaje”.
Los costes de mantenimiento pueden llegar a ser tan caros como los de un coche, pero Casas no se plantea renunciar a su vehículo. Con 65 años, está a punto de jubilarse, tiene mucho tiempo libre y quiere disfrutarlo: “Puedo moverme por toda A Coruña y me encanta leer fuera, así que lo seguiré utilizando mucho. Tengo mis sitios, y uno que me gusta lo tengo lejos. Cojo mi aparato, llego en un instante y aprovecho el tiempo”. n

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