jueves 02.04.2020

Los vecinos relacionan la violencia en el centro con los afterhours

Las peleas e incidentes como el del martes pasado se dan en el entorno de estos establecimientos

El Pasadizo del Orzán alberga varios locales de ocio nocturno | quintana
El Pasadizo del Orzán alberga varios locales de ocio nocturno | quintana

El incidente que tuvo lugar el martes a primera hora de la mañana, en la que un veinteañero apuñaló sin llegar a producir heridas a un hombre de 30 años que había acudido a recoger a su novia al local (al parecer, el sospechoso estaba hablado con ella, y se molestó), pone de relieve el problema de seguridad que suponen los afterhours puesto que acaban de abandonar uno. Desde la asociación de Ensenada del Orzán señalan que existen tres de estos locales solo en su zona, y los consideran el epicentro de problemas como las drogas o las peleas: “Son lo peor de la ciudad”.

Las peleas, aseguran, no se limitan los fines de semana, por eso no les sorprendió que el incidente tuviera lugar a las ocho y cuarto del martes. “Yo he presenciado peleas muy graves, que suelen darse en al calle, en cualquier día por la mañana. Incluso el lunes”. La aparición de estos locales comenzó hace unos años, con uno emblemático, situado en el Paseo Marítimo, que pronto se convirtió en el blanco de las iras vecinales por las molestias que causaban. El Ayuntamiento lo cerró a base de denuncias.

A día de hoy existen varios de estos locales: uno en Pasadizo del Orzán, uno en la calle Socorro y otro en el Orzán. El ayuntamiento está al corriente, igual que la Policía Nacional pero por el momento no se han tomado medidas porque es un proceso lento que requiere acumular denuncias. Además, el problema no lo genera el local en sí, sino su clientela: “Vienen cargados de alcohol y drogas. Causan peleas, porque son gente muy agresiva. Son residuos de la noche”, denuncian.

Un grave problema

Hay que matizar que un local de ocio nocturno es distinto de un afterhour. Los locales nocturnos generan problemas por el ruido, sobre todo cuando su clientela sale del local y se queda en la calle. Pero, para los vecinos, los afterhours suponen ya un problema de seguridad ciudadana. “Es un muy grave problema de violencia”, recalcan. No existe una licencia municipal para esta clase de locales, lo que les obliga a operar mediante licencia de cafetería. Eso significa, teóricamente, que no pueden tener música puesta, aunque muchos hacen caso omiso de esta regla. “Todos tienen altavoces”, denuncian. Uno opera, por ejemplo, bajo la licencia de una hamburguesería.

Por lo demás, pueden abrir a las seis de la madrugada, pero a menudo abren antes, a las cinco y media, y no cierran hasta pasado el mediodía. La razón de que puedan aguantar tantas horas de fiesta no es ningún secreto. “En sitios como esos se vende droga. Venden lo que venden y no es a base de café”, se quejan los atribulados vecinos.

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