martes 27/10/20

Los vecinos del Orzán presentan en un año casi 60 quejas por los locales de ocio

El fin de semana se registró una agresión con arma blanca en la calle del Orzán: un joven fue apuñalado el domingo, a las diez de la mañana, en lo que fue un violento final para una larga noche de fiesta. L

El cruce de la calle del Orzán con la de Sol fue el domingo por la mañana el escenario de un agresión con arma blanca | quintana
El cruce de la calle del Orzán con la de Sol fue el domingo por la mañana el escenario de un agresión con arma blanca | quintana

El fin de semana se registró una agresión con arma blanca en la calle del Orzán: un joven fue apuñalado el domingo, a las diez de la mañana, en lo que fue un violento final para una larga noche de fiesta. La presidenta de la asociación de vecinos Ensenada del Orzán, Aure López, en cuyo barrio se ubica la zona de ocio nocturno más importante de la ciudad, asegura que existen todavía cuatro locales que generan un ambiente propicio a estos incidentes. Los vecinos están embarcados en una larga batalla para cambiar las cosas: solo el año pasado, presentaron cerca de sesenta escritos al Ayuntamiento.
En esa cuenta no incluyen las llamadas que realizan casi todas las semanas al 092, para denunciar ruidos en establecimientos o peleas entre particulares. Pero los vecinos se lamentan de que sirven de bien poco todas sus quejas. “Ya no está el Paseo Marítimo –señala López, en referencia a uno de los locales que hasta ahora acumulaban más denuncias– pero ese lo cerraron no por todas las llamadas, sino porque hicieron una medición de ruidos que dio por encima de lo permitido”. Ese local funcionaba con licencia de cafetería, y hasta allí acudían todos aquellos que querían continuar con la fiesta cuando ya había amanecido.
Estos suelen ser la clientela más problemática porque “muchos se han pasado la noche bebiendo o tomando otras sustancias”. En muchos casos, forman grupos en la calle a la entrada, que generan ruidos, gritos y peleas, además de otras actividades que resultan molestos para los vecinos, como defecar. En ese caso, la Policía poco puede hacer contra el local en sí, puesto que el propietario no es responsable de la conducta de sus clientes en el exterior. Aún así, López asegura que muchas veces no se respeta el horario de cierre. “El otro día, una vecina vio cómo salía un chico de un local de Pasadizo del Orzán, sacaba dinero de un cajero automático y volvía a entrar, y era la una y media”, recuerda.

Abiertas todo el día
La portavoz vecinal asegura que entre los clientes de los “after-hours” el abuso de sustancias está a la orden del día. “Y encima, es una atenuante, porque así está la ley”, se lamenta. En realidad, como recuerda López, no existe sobre el papel la figura de “after-hours” y la mayoría de estos locales abiertos todo el día actúan bajo licencia de cafetería. Eso significa que no pueden tener música, aunque hay formas de obviar esas reglas. El antiguo Paseo Marítimo, por ejemplo, empleaba televisores para sustituir a los altavoces.
Muchas de las agresiones más graves, en las que salen a relucir las armas blancas, se dan por la mañana, cuando se ajustan las cuentas que han surgido durante la noche. Uno de los casos más graves registrados el año pasado tuvo lugar en marzo, cuando el 092 detuvo a cuatro jóvenes de entre 17 y 20 años –dos hondureños, un peruano y un español– por un delito de lesiones con arma blanca a un oleirense de 20 años. La agresión tuvo lugar en el cruce de la Rúa Nueva con San Andrés y el arresto se produjo en la calle de Santa Catalina: las cámaras de tráfico captaron cómo apuñalaban a la víctima cuando subía a un taxi.
Un sábado de junio a las diez y media de la mañana, tuvo lugar una pelea en el Obelisco entre varios jóvenes que se saldó con dos detenidos, de 24 y 28 años, y otro de 21 con la nariz rota. En la trifulca salió a relucir un enorme cuchillo de carnicero de 22 centímetros de largo. Los sospechosos trataron de escapar en un taxi que, en vez de llevarles a su destino les llevó a la comisaría de la Policía Nacional.
El 28 de octubre tuvo lugar el suceso más grave en esta zona de marcha: otro ajuste de cuentas que acabó en homicidio: un boliviano de 19 años arrolló a otro joven de 24, de origen marroquí, en el Paseo Marítimo. Eran las cinco y media de la madrugada y poco antes se habían peleado.

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