domingo 29/11/20

Vecinos de Novo Mesoiro denuncian un conflicto entre varias familias

Hace un par de meses, cuatro nuevas familias se instalaron en las viviendas sociales de los números 15, 17, 19 y 21 de Ribeira Sacara, en Novo Mesoiro, lo que ha servido para agitar las cosas en una comunidad que nunca ha destacado por vivir en calma.

Uno de los coches estacionados en el garaje comunal fue objeto de un ataque vandálico recientemente | javier alborés
Uno de los coches estacionados en el garaje comunal fue objeto de un ataque vandálico recientemente | javier alborés

Hace un par de meses, cuatro nuevas familias se instalaron en las viviendas sociales de los números 15, 17, 19 y 21 de Ribeira Sacara, en Novo Mesoiro, lo que ha servido para agitar las cosas en una comunidad que nunca ha destacado por vivir en calma. Su presidente, Javier Mañana, asegura que estas familias en riesgo de exclusión social se llevan mal entre ellas y que las consecuencias las pagan todos: “De momento no ha habido agresiones, pero han destrozado dos coches de uno de ellos”. 
La Policía Nacional tiene en su poder las grabaciones de las cámaras de seguridad en las que se ve cómo los sospechosos se dedican a dañar uno de los coches de un vecino al que el presidente de la comunidad no duda en tildar también de problemático. Desde su apertura, el bloque de viviendas de Ribeira Sacra ha sufrido problemas por parte de los propietarios e inquilinos del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS,) que no respetan ninguna norma. A ellos se sumaron durante el año pasado algunas familias okupas que el Ayuntamiento y la Xunta  consiguieron presionar para que abandonaran los pisos vacíos. 
Pero, como el propio Mañana insiste en señalar, los problemáticos han sido siempre propietarios o inquilinos del IGVS, a los que acusan de intimidar a los vecinos, destrozar las instalaciones (uno de los ascensores está inutilizado) y ensuciar las zonas comunes, aunque también hay inquilinos del Ayuntamiento (incluida una familia recién llegada del poblado de A Pasaxe). “Tuvimos que soldar las puertas de los baños de los garajes comunales porque los atascaban, y han defecado en la puerta”, denuncia. 
Estas personas también emplean, aseguran, el aparcamiento comunitario como taller ilegal, y Mañana afirma que han usado los trasteros como talleres para realizar trabajos de soldadura. La comunidad ya ha presentado numerosas denuncias ante el organismo dependiente de la Xunta y esperan que sirvan para poner fin a una situación que llevan soportando años.
Ataque canino a un agente 
“Vinieron ya varias veces de la Xunta para inspeccionar los trasteros, y se ve que cogieron miedo, porque esto está más recogido”, explica Mañana, que señala a los detectores de humo tapados con cinta aislante como prueba de que allí se realizan trabajos ilegales de soldadura. También recuerda que vinieron responsables de la Concejalía de Medio Ambiente por una vecina, que paseaba con tres pitbulls. “Uno atacó a un policía, y se lo llevó un lacero, pero ella volvió más tarde con él”, afirma el portavoz vecinal.
El problema es que esto es una propiedad privada, así que la Policía no puede entrar allí si no se la llama o si se está cometiendo un crimen. Los propios mandos policiales reconocen que esta clase de delitos son prácticamente imposibles de prevenir mediante los métodos habituales. l

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