jueves 19.09.2019

Los vecinos de la calle Vista retoman su campaña de denuncias ante el Consistorio

Presentan cada semana en el registro municipal entre seis y diez quejas por escrito por el ocio nocturno
Los jóvenes se reúnen la calle Vista hasta altas horas de la noche
Los jóvenes se reúnen la calle Vista hasta altas horas de la noche

La tradición dicta que se le concedan cien días de respiro a un nuevo Gobierno antes de exigirle responsabilidades. Eso también vale para los vecinos de la calle Vistas, que llevaban meses presentado denuncias por escrito y a través de las redes sociales durante la última etapa de la Marea Atlántica. Esta campaña se paralizó durante las elecciones, pero ahora los vecinos la han retomado, convencidos de que las denuncias por escrito son la única manera de que las autoridades se tomen en serio las molestias que les provoca la presencia los fines de semana de cientos de jóvenes bebiendo en la calle. A día de hoy, el registro municipal recibe cada semana media docena de denuncias por las molestias de la calle vista a la semana. Diez incluso, si se cuentan las del resto de la zona de ocio nocturno.

Desde la asociación de vecinos de Ensenada del Orzán, señalan que “lo que está pasando ahora es que están empezando a protestar de forma escrita”. Anteriormente, llamaban a la Policía Local cuando el nivel de decibelios superaba lo insoportable “o simplemente aguantaban y se ponían tapones”. Pero ahora, a decir de la asociación, los vecinos ponen en blanco y negro sus protestas. “Cuando gobernaba la Marea Atlántica, un matrimonio se dedicaba a enviar videos a las redes sociales municipales, y nunca le respondieron, ni una sola vez”, recuerdan.

Cambio normativo

El problema en la zona de la calle Vista y la plaza de la Cormelana es la gran cantidad de público que permanece en el exterior hasta altas horas de la noche. La Policía Local asegura que no puede hacer nada, puesto que los locales respetan la hora de cierre. Los vecinos replican que no siempre es así y que, de todos modos, quieren un cambio de normativa, de manera que se obligue a cerrar antes de ahora, las dos y media de la madrugada. “Esa gente está de fiesta, pero cuando se va a su casa, se mete en cama y quiere dormir. Y nosotros también”, replican.

Por otro lado, los vecinos coinciden con los policías locales en reconocer que existe muy poca conflictividad en esa zona. “A mí dame cincuenta clientes de la calle vista, y no uno de los de la calle Socorro”. En efecto, el epicentro de la zona de ocio nocturno del Orzán sigue siendo el escenario de numerosos problemas: “Hay puñaladas y muchísima droga y locales muy conflictivos”. Por el contrario, los locales de la calle Vista, son “agradables”. .

Ruido constante

Pero, como recuerdan los afectados, si 200 personas se acumulan en una zona, “no todas pueden ser buenas”. Y aunque lo sean el problema es el ruido que generan. “Si están detectando 56 decibelios en un dormitorio a las tres de la madrugada, no se pude dormir. Lo que hay que hacer es cambiar la normativa. Se trata del derecho al descanso”. Por eso usan la táctica que les permitió cerrar varios locales de la calle Socorro la que están siguiendo ahora en la calle Vista.

Por poner un ejemplo, uno de los locales de Socorro recibió 70 denuncias en tres años por incumplimiento de las ordenanzas en los últimos tres años. Se hicieron mediciones de ruidos y en diez casos, se descubrió que habían manipulado el sonógrafo, el aparato que permite mantener el ruido por debajo de lo prohibido, 80 decibelios, y que todos los locales con hilo musical tienen la obligación de instalar. La asociación llegó a presentar cerca de 200 denuncias por escrito: el resultado fue el cierre de esta docena de locales del Orzán en menos de dos años. “No hay otro remedio”, comentan desde la entidad vecinal. Aseguran que antes se limitaban a llamar por teléfono a la Policía Local cuando consideraban que un local excedía el nivel de ruido permitido.

Pero a veces simplemente conminaban a los propietarios a que bajaran el volumen. Poco después, volvían las molestias. Pero por escrito, las denuncias se acumulaban, y cuando llegaban a los destinatarios sus correspondientes multas, muchas de decenas de miles de euros, los hosteleros comenzaban a echar el cierre. Algunos locales llegaron a sufrir sanciones de 230.000 euros, sin contar la orden de cierre, todas tramitadas por el Ayuntamiento a través de la Concejalía de Urbanismo. l

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