miércoles 23.10.2019

Valentín González Formoso | “Más allá de las diferencias que podamos tener, aquí se viene peleado de casa”

Valentín González Formos está satisfecho una vez superado el ecuador de su mandato como presidente de la Diputación. Pide un cambio en el método de elección de los diputados y destaca el ambiente constructivo que existe en esta institución

Valentín González Formoso, en el salón de plenos de la Diputación | quintana
Valentín González Formoso, en el salón de plenos de la Diputación | quintana

Valentín González Formos está satisfecho una vez superado el ecuador de su mandato como presidente de la Diputación. Pide un cambio en el método de elección de los diputados y destaca el ambiente constructivo que existe en esta institución

¿Qué evaluación hace atravesado el ecuador del mandato?
Una evaluación positiva. Es una primera etapa de aterrizaje en una institución que desconoces interiormente, que conoces como alcalde y ciudadano, pero no toda la relación de servicios que presta a las distintas entidades locales de la provincia y otras del ámbito social, cultural y deportivo. Sorprendido por la cantidad de pequeños servicios que son esenciales en los ayuntamientos medianos y pequeños, que van desde la confección de una nómina para los funcionarios a la teleasistencia que prestamos a más de 300 personas que viven solas. Son dos años de un espíritu modernizador de esta institución, de acercamiento a la ciudadanía, concretando planes como el de empleo que busca incorporar a la Diputación a la preocupación de la sociedad. Y un Plan Único que es la concreción de un espíritu que hay en esta casa de objetivar la asignación de recursos económicos. Estoy muy contentos en estos dos años de percibir un ambiente muy constructivo por parte de todos los grupos a pesar de las diferencias que pueda haber, pero muy esperanzado en que esta institución preserva unas funciones de gestionar la política que entre todos debemos preservar.

¿Hubo muchos aspectos que le sorprendieron?
Sí, muchos. Alguno como confeccionar las nóminas de los ayuntamientos o que hay una dependencia total por parte de la implantación electrónica, veo la dependencia casi absoluta del tejido asociativo, cultural y deportivo respecto a esta Diputación. Veo proyectos apoyados por esta casa, que aún no teniendo competencia directa, lleva haciendo a lo largo de los años, la magnífica labor e implicación absoluta de los funcionarios de esta casa o la importancia en el entorno metropolitano de los centros de menores. Todo es mejorable por supuesto, pero es una institución que hace muy bien las cosas, creo que la Diputación es una joya desconocida para la sociedad.

¿Y cómo se puede dar a conocer?
Hay que cambiar el sistema de elección de la corporación provincial, hay que dar participación a la ciudadanía para que elija a sus representantes directamente, que no sea indirecta, sino con el voto igual que como sucede con el Senado, que se escoja a los mejores concejales.

¿Ve posible este cambio?
Son momentos de cambio, hay que ser valiente y sensato en las propuestas. Hay reformas pendientes en este estado, en instituciones que todos ponemos en tela de juicio pero que son necesarias como el Senado, pero que necesita que lo dotemos de más contenido. Las diputaciones hacen un papel determinante y hay que revisar el sistema de elección, eso conllevaría un mayor acercamiento entre las diputaciones y la sociedad porque la dependencia directa sería total.

¿Cómo es la relación con el BNG?
Hay una muy buena relación, hay coincidencia en el proyecto político y hay muy buena relación personal, por lo que el cóctel lo haría exportable a cualquier institución.

¿A cualquier ámbito?
Sí, nos enriquecemos enormemente. Hay aspectos en los que difiero ideológicamente del BNG y viceversa, pero hay otros en los que ellos inciden y yo no lo haría y al revés. Ese sosegamiento y enriquecimiento que nos damos hace que los bipartitos bien entendidos o los gobiernos multicolor en positivo y sin mirarse de reojo hacen que sea un proyecto ilusionante y eso se transfiere.

¿Sería también una forma de representar a un sector más amplio de la población?
Es una manera inteligente de verlo que no se me había pasado por la cabeza, pero sí, este gobierno representa a una buena parte de la población.

La Diputación tiene una composición muy variada. ¿Cómo está funcionando esa pluralidad?
Muy bien, todos los portavoces demuestran una responsabilidad impresionante que es la envidia de otras muchas instituciones. Más allá de las diferencias que tengamos, la lectura general es muy positiva y eso es la nueva política, que en esta casa se lleva haciendo muchos años. Se viene peleado de casa, a construir y a pensar que estamos al servicio de la provincia, principalmente de los ayuntamientos y eso se percibe en las decisiones.

¿Qué supone el Plan Único?
Más autonomía porque los ayuntamientos van a decidir el destino de los fondos y una modernización de la propia Diputación porque ya no obligamos a invertir en cemento necesariamente, sino que permitimos invertir en servicios sociales o educación, dejamos de considerarlo gasto corriente para que sea inversión. Va a exigir más responsabilidad de los ayuntamientos porque va a finalizar el mandato con deuda cero con proveedores por parte de todos gracias a que no permitimos nuevas inversiones si no pagas lo que debes. Es aplicación de sentido común sin ponernos tan estrictos como Montoro. Nosotros no cobramos por prestar dinero a los ayuntamientos, pero el ministerio, sí.

¿Cómo va a contribuir el Plan de Empleo Local?
Viene a sextuplicar los fondos habituales para este aspecto. Es una apuesta transversal y va a suponer la cobertura de ámbitos esenciales en el mundo del empleo. Por una parte, los ayuntamientos, fruto de la Ley Montoro, no pueden contratar salvo casos excepcionales, pero tienen que prestar los servicios públicos. Los alcaldes se ven atados de pies y manos para cumplir la obligación legal de atender los servicios básicos y de no contratar gente. La Diputación detecta esa necesidad y sale a su cobertura, es una demostración de tres millones de euros de que estamos al lado de los ayuntamientos con la agilidad que nos permite la ley. Por otra parte, nos metemos de socios de todo el tejido empresarial, pymes y autónomos a través de dos líneas. Una financiando la contratación de empleados durante un año y otra apoyando a los emprendedores completando el resto de ayudas públicas.
¿Qué retos se plantea en estos menos de dos años de mandato?
Consolidar estos planes, poner en marcha algún otro que tenemos que generará empleo y preservará el patrimonio apoyando la recuperación de bienes de interés cultural. Además generará actividad económica y turística en la provincia. Por otra parte, el plan único ya no tiene marcha atrás, es una iniciativa que hace años que reclaman los servicios económicos de la propia institución y los propios ayuntamientos, lo que podemos hacer es mejorarlo.

A Coruña, Santiago y Ferrol están lideradas por las mareas. ¿Cómo influye eso en la relación entre la Diputación y estos gobiernos locales?
De lo más natural posible, no perdiendo nunca la perspectiva de que trabajas para la gente y es una situación coyuntural, esa perspectiva hace que seamos prácticos, aunque no consigamos todos los objetivos, que el sistema burocrático impide que se materialicen muchas voluntades, que los plazos no sean los que las personas nos reclaman, pero con voluntad de entendimiento con todas las instituciones porque se está representando a la ciudadanía. La relación es francamente buena en lo personal y absolutamente constructiva en lo institucional.

Se le ha visto buena sintonía con el alcalde de A Coruña, con Xulio Ferreiro.
Sí, tengo una buena relación personal, como la tengo con Alberto Núñez Feijóo y como con casi la totalidad de cargos institucionales de esta provincia. Nuestra obligación no es tomarnos cañas juntos, es construir y buscar lo mejor para la ciudadanía y en ese sentido la relación siempre va a ser positiva.

¿Cómo ha visto las idas y venidas en la relación entre el PSOE y la Marea en María Pita?
Al final son temas que deben de gestionar los grupos municipales, no la Diputación y opinar desde aquí, aunque estamos físicamente cerca, las realidades son tan distintas que es una temeridad por mi parte.

Pero ha sido una tónica diferente a la vivida en la Diputación
Sí, pero porque aquí hay un ambiente tradicionalmente muy constructivo. La presión que tiene una corporación municipal, incluso internamente entre ellos, no es la misma que la que se tiene en una institución provincial. Todos somos representantes en otras corporaciones y el tipo de relación siempre es distinto, no es extrapolable la relación a nivel corporación provincial a las de ninguna municipal.

¿Cómo ve la ciudad tras estos dos años de Marea Atlántica?
(Ríe). La veo muy bonita, radiante y la gestión municipal la deben valorar los ciudadanos, la institución provincial colabora con cada uno de los ayuntamientos pero no valora su trabajo. l

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