domingo 17/1/21

Un último tributo en forma de escultura

La escultora Julia Ares ofrece un último homenaje a los familiares y amigos fallecidos con el proyecto “Vitrificatum”. Se trata de esculturas y joyas inspiradas en cada persona. Que varían en función de los gustos que tenía o sus aficiones y que sirven también de soporte para sus cenizas. 

las piezas son encargos personalizados y únicos	pedro puig
las piezas son encargos personalizados y únicos pedro puig

La escultora Julia Ares ofrece un último homenaje a los familiares y amigos fallecidos con el proyecto “Vitrificatum”. Se trata de esculturas y joyas inspiradas en cada persona. Que varían en función de los gustos que tenía o sus aficiones y que sirven también de soporte para sus cenizas. Sin que nadie se dé cuenta y huyendo de las macabras urnas, la artista ofrece una forma de guardar el último resquicio de vida en una obra de arte.

Son piezas personalizadas donde Ares utiliza una técnica de vidrio en la que somete los restos a una temperatura 50 grados inferior a la que utilizan para incinerar los cuerpos, esto es, sobre 830 grados. Es por eso que las cenizas no sufren cambios. Su color permanece igual y en ningún caso se mezclan con las demás capas de la pieza.

Explica la creadora que los residuos van aislados en un conjunto sobre el que la escultora se recrea en el mar o en aquello en lo que los difuntos destacaron. Ella juega con los colores. Plasma un paisaje o el retrato del propio finado. Desde 100 euros, uno puede tener más cerca a sus seres queridos en forma de escultura o comprimiendo sus restos en una joya. En este sentido, Julia proyecta su técnica en sortijas, colgantes o en relicarios. E igual que antes se guardaban pelos o dientes de las personas allegadas, el complemento funcionaría como una especie de armario de cenizas.

Cuenta la creadora que si bien con el primer encargo le dio un poco de reparo al manejar restos humanos, pasó que con el tiempo se dio cuenta de que, en realidad, lo que manipulaba no era más que carbonato cálcico, “que es un componente que muchos de mis productos lo llevan”. Eso sí, asegura que trata los restos con mucho respeto y, en definitiva, con proyectos así –afirma– “se desdramatiza la muerte”. Es más, para comenzar a andar en esta nueva etapa, Julia fabricó una pieza con su cara y no desecha la opción de que los suyos la utilicen cuando fallezca.

De esta forma, la gente próxima al difunto tiene la opción de tributar a la persona e incluso repartir sus cenizas en distintas obras en caso de que sean varios los interesados. Para evitar el hecho de colocar una urna en el salón, la artista fusiona sentimientos y arte en un proceso creativo que ofrece múltiples opciones.

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