viernes 20.09.2019

Los turistas lamentan la falta de mantenimiento de la cúpula del monte de San Pedro

Ventanas rotas, pantallas apagadas o exteriores oxidados son algunos de los desperfectos que ven los visitantes
Algunas de las ventanas están rotas y presentan óxido y humedad | patricia g. fraga
Algunas de las ventanas están rotas y presentan óxido y humedad | patricia g. fraga

El monte de San Pedro es uno de los grandes atractivos con los que cuenta la ciudad aunque su cúpula parece haber sufrido el tiempo sin que se le preste demasiada atención. Recurso único para tener unas vistas completas de la ciudad y su mar, son muchos los turistas que la visitan estos días aprovechando la estancia en la ciudad y no pocos destacan su aspecto desmejorado.

Óxido en las paredes, ventanas rotas y con humedad dentro, pantallas y puntos de información táctiles apagados –anuncian la posibilidad de conocer datos en español, gallego e inglés–, plantas secas, techos exteriores que se descuelgan o una máquina expendedora operativa pero sin nada dentro son algunos de los aspectos que destacan los que acceden, de manera gratuita, a su interior.
Con todo, el edificio cuenta con servicio de información, ascensor y mesas y sillas para que los más pequeños puedan descansar pero, sin duda, lo que más llama la atención son las vistas que ofrece y la (escasa) información de sus paneles y cristales señalando emblemas de la ciudad y hasta otros entornos como el faro ferrolano de cabo Prior o la dirección en la que está Nueva York.

El excesivo calor de estos días tampoco ayuda al clima de su interior, ya que crea una especie de efecto invernadero nada apetecible, tal y como comentan algunos de sus visitantes que, en general,  pese a todo, destacan la belleza del parque.

Hongo persistente 
El monte de San Pedro sufre también desde hace unos meses un problema en su característico laberinto vegetal debido a la presencia de un hongo que afecta a los arbustos que lo conforman.
Las plantas perdieron el color verde oscuro que deberían presentar y además se han abierto huecos que hacen la vez de puertas de entrada y salida accidentales o que permiten ver a través de los arbustos lo que se encuentra justo detrás.

Los efectos de este hongo, que también afectan a las expectativas de los que visitan el espacio, son el último problema que sufre esta estructura vegetal, que ya en otras ocasiones tuvo que ser cerrada debido a la mala adaptación de sus arbustos. Hace tres años, a las puertas del verano, el anterior Gobierno municipal cerró el espacio para llevar a cabo labores de mantenimiento y conservación que se postergaron más allá de las previsiones iniciales y que se desarrollaron durante varios meses. El objetivo de este cierre temporal era permitir la recuperación total de los ejemplares, algo que no duró mucho tiempo.

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