lunes 16.12.2019

Un trío de encapuchados irrumpe en una cervecería de Matogrande y desvalija la caja

Tras intentar abrir la cerradura, reventaron la puerta con una pata de cabra, lo que les obligó a huir pronto
La normalidad se había recuperado a última hora de la mañana | pedro puig
La normalidad se había recuperado a última hora de la mañana | pedro puig

Todavía se ignora exactamente el monto de lo robado en la Cervercería Cork, en la calle de Juan Díaz Porlier. El dueño, Jacobo Mantiñán, fue despertado pasadas las tres y media de la madrugad por la Policía Nacional, que le informó de que unos encapuchados habían irrumpido en su negocio y en uno segundos se habían hecho con el contenido de la caja registradora y la máquina tragaperras antes de darse a la fuga. “Supongo que había un cuarto individuo que les esperaba fuera con el coche”, sospecha el hostelero.

Horas después, ya se había reparado la puerta del local, destrozada con una pata de cabra por los encapuchados. El cristal había sido sustituido y todo marchaba normalmente en el negocio. “La Policía Científica estuvo aquí y parece que primero los ladrones trataron de forzar la cerradura, pero no lo consiguieron”, explica. Agotada la maña, quedaba la vía de la fuerza. La fachada no estaba defendida con ninguna reja, así que fue cosa de un minuto hacer añicos el cristal de entrada y penetrar en el establecimiento. En el vídeo de seguridad, que dura 40 segundos, se puede ver a los tres individuos, embozados con bragas y con la cabeza cubierta con capuchas. Usaron la misma pata de cabra que habían empleado en la puerta para violentar la tragaperras y la caja, llevándose todo el dinero que encontraron.

Alarma fallida

En cambio, no tocaron la máquina de apuestas electrónicas, lo que Mantiñán interpreta como que no les dio tiempo. “Hicieron demasiado ruido”, explica. De lo contrario, hubieran podido llevárselo todo, puesto que la alarma no sonó sino que fue un vecino el que alertó de lo que ocurría.

El hostelero se mostró irónico al respecto: “Otro día suena con cualquier cosa y cuando tenía que sonar, no lo hizo”. Pero se trata de la primera vez que su negocio, que lleva abierto tres años, es asaltado, y el mayor daño ha sido la puerta, así que espera que no se repita en mucho tiempo.

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