martes 26.05.2020

El tráfico en los colegios concentra el problema de la doble fila en la ciudad

La campaña de tolerancia cero contra este problema todavía  no afecta a los centros escolares
La doble fila llega a estrangular las vías que bordean los centros escolares, como la calle de San Sebastián Martínez Risco frente al Liceo La Paz | pedro puig
La doble fila llega a estrangular las vías que bordean los centros escolares, como la calle de San Sebastián Martínez Risco frente al Liceo La Paz | pedro puig

Ya son cuatro los meses que dura la nueva política municipal de tolerancia cero contra la doble fila, y la circulación es más fluida, sobre todo en las calles provistas de cámaras de Vía Prioritaria Vigilada (VPV), que captan las infracciones automáticamente. Pero, de momento, la Concejalía de Movilidad no se ha atrevido a abordar el problema que suponen los centros educativos de la ciudad, que son un polo de atracción de tráfico cuando los padres acuden a dejar y, sobre todo recoger, a sus hijos. Es en esos momentos cuando bloquean las calles a veces más de veinte minutos.

Aunque todos los colegios tienen sus particularidades, el Liceo La Paz pasa por ser el centro más problemático en lo que se refiere a tráfico. Esta escuela situada en el barrio de Matogrande es una de las que más alumnos tiene y además, ofrece una gran cantidad de actividades extracurriculares. El resultado es que, sobre todo durante los horarios de salida, es prácticamente imposible transitar por la calle de Sebastián Martínez Risco, tomada por la doble fila en ambos sentidos.

Idiosincrasias  

El mayor problema es el número de vehículos, así que un colegio es tanto más problemático cuantos más alumnos tenga. Pero en realidad, los policías locales encargados de controlar el tráfico aseguran que todos los centros escolares suponen un incordio. Por ejemplo, la Grande Obra de Atocha bloquea la calle San de José, en pleno centro de la ciudad. En las Jesuitinas el problema es la acera, demasiado estrecha como para contener a los cientos de escolares que invaden la avenida de Nueva York. “En Santa María del Mar también tienen problemas severos, pero eso es jurisdicción de la Guardia Civil”, añade un agente municipal.

Lo que asombra es el número de padres que deciden desplazarse en vehículo privado: “Sobre todo en los colegios públicos, porque se supone que los concertados admiten alumnos de cualquier lugar, pero los públicos funcionan bajo un criterio de proximidad”. Así que, en teoría, no hay ninguna razón para que los coches se concentren de tal manera, por lo menos en el casco urbano. Pero los policías locales consideran que los padres exageran: “Algunos entrarían en clase con el coche, si pudieran. Además, se quedan en doble fila hasta que los ven entrar en el colegio”. Naturalmente, cuando llueve el problema se agrava porque los padres no consienten que sus hijos se mojen.

Vigilancia

Por el momento, se ha hecho poco para poner remedio a esta falta de disciplina vial por parte de los progenitores, aunque la Policía Local destaca una docena de agentes para vigilar los puntos más problemáticos y tratar que el proceso de recogida sea lo más rápido posible. “Es problemático, y vamos trabajando poco a poco”, dicen. En algunas ocasiones se ha llegado a impedir el estacionamiento en colegios como Salesianos, Sal Lence, Concepción Arenal, Franciscanos, o Maristas por propia iniciativa de la Policía Local, para tratar de convencer a los padres de que tienen que cambiar de hábitos. Incluso se ha llegado a sancionarles cuando su comportamiento es “escandaloso”, como aparcar directamente sobre la acera.  Pero nunca se ha atacado el problema directamente.

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