miércoles 23/9/20

El temporal obliga a cerrar playas y parques hasta pasado el mediodía

“Bruno” pasó ayer por A Coruña sin pena ni gloria, aunque sí dejó caer fuertes chaparrones que fueron bienvenidos. El viento, de componente Sur, no comenzó a soplar con fuerza hasta bien entrada la tarde,

Dos agentes de la Policía Local precintan el acceso la explanada de Las Esclavas | quintana
Dos agentes de la Policía Local precintan el acceso la explanada de Las Esclavas | quintana

“Bruno” pasó ayer por A Coruña sin pena ni gloria, aunque sí dejó caer fuertes chaparrones que fueron bienvenidos. El viento, de componente Sur, no comenzó a soplar con fuerza hasta bien entrada la tarde, a partir de las seis, y aún entonces causó pocos daños: un árbol cayó en la zona de Nostián, pero no lo hizo sobre ninguna carretera, y un toldo fue arrancado de sus sujeciones en la calle de Manuel Azaña, en Los Rosales. En ningún caso fue necesaria la asistencia de los bomberos. Por lo demás, el mal tiempo obligará a mantener cerrados zonas verdes y playas hasta pasado el mediodía.
El cierre se produjo ya por la mañana, antes incluso que llegara el temporal. Agentes de la Policía Local cerraron los accesos de los arenales alrededor de las once de la mañana, empezando por la playa de Riazor, que es la más batida por las olas. Fue a partir de las doce cuando el tiempo empeoró y comenzó a descargar una lluvia que se mantuvo de forma intermitente durante toda la jornada, pero el viento no hizo acto de presencia hasta las siete de la tarde, un poco después de lo previsto por los servicios meteorológicos. Sin embargo, se mantuvo soplando del Sur, de manera que el monte de San Pedro protegió la mayor parte de la ciudad de las rachas huracanadas aunque eso no impidió que el vuelo de AirEuropa procedente de Madrid de las nueve tuviera que desviarse y aterrizar en Santiago.
Pequeños daños
A pesar de todo, sí se produjeron algunos incidentes, aunque nada parecido a los que se vivió con la borrasca “Ana”, que produjo más de cien intervenciones. A partir de las siete y media de la tarde, cuando el viento comenzó a soplar con más fuerza, las primeras llamadas comenzaron a sonar en el parque de A Grela. La primera, un canalón atascado en una terraza de Rubine.
Poco después, en San Roque de Afuera, unas tablas en una obra de la Náutica amenazaban con caerse, así que un coche de bomberos se acercó a comprobar su estado, que por el momento no ofrecía peligro. Algo parecido ocurrió en Juana de Vega, donde unos testigos afirmaron de que una farola se movía mucho empujada por el viento y que podía caerse. Resultó ser una falsa alarma. Más adelante, cayó otro árbol en la plaza del Pintor Laxeiro, sobre una furgoneta estacionada, pero sin dañarla.

Comentarios