El temporal “Gisele” daña la Casa Paredes y los bomberos intervienen para asegurar la balconada

El de ayer fue otro día desapacible para la ciudad, en la que la intensa lluvia y el viento hicieron acto de presencia desde primera hora de la mañana. El temporal “Gisele” no dejó tantos daños como su predecesor, “Félix”.

El temporal “Gisele” daña la Casa Paredes y los bomberos intervienen para asegurar la balconada
La borrasca “Gisele” puso al descubierto la falta de mantenimiento de inmueble histórico de Casas de Paredes | javier alborés
La borrasca “Gisele” puso al descubierto la falta de mantenimiento de inmueble histórico de Casas de Paredes | javier alborés

El de ayer fue otro día desapacible para la ciudad, en la que la intensa lluvia y el viento hicieron acto de presencia desde primera hora de la mañana. El temporal “Gisele” no dejó tantos daños como su predecesor, “Félix”, que visitó la ciudad el fin de semana provocando más de 60 incidencias, la mayor parte de escasa importancia. Sin embargo, “Gisele” sí consiguió dañar la fachada de las Casas de Paredes. Los bomberos tuvieron que acudir al inmueble histórico (data de 1778), propiedad del Ayuntamiento, para asegurar la balconada principal, cuya barandilla corría peligro de caerse. Además, se desprendió un trozo de fachada.
Tras sujetar la barandilla con alambres y bridas, los bomberos se retiraron. En un principio, los daños en la fachada no parecían graves, aunque ponen de manifiesta la falta de mantenimiento del edificio neoclásico.
Por otro lado, no fue el único edificio que se vio afectado por el viento, alguna de cuyas rachas llegaron a rozar los cien kilómetros por hora. También acudieron por la mañana al número 34 de la calle de Francisco Añón, en Agra do Orzán, porque del segundo piso se había desprendido parte del revoque, operación en la que invirtieron veinte minutos.

Fundación Abanca
Otro edificio emblemático, el de la Fundación Abanca, también resultó levemente afectado por el temporal, y los vecinos denunciaron el ruido que generaba una chapa metálica que adorna el último piso. En este caso, los bomberos no llegaron a actuar, aunque sí acudió un mando para dar cuenta de la incidencia a los responsables del edificio.
También tuvieron que acudir a la rotonda de que permite el acceso a la carretera de Pocomaco desde Matogrande donde se había embalsado una gran cantidad de agua: los pluviómetros recogieron 1,5 litros de agua por metro en muy poco tiempo.