lunes 25.05.2020

Talleres mecánicos llenos para reparar los efectos del parón

Con la vuelta paulatina a la “vida”, los coruñeses han comprobado que el confinamiento ha causado diversos daños en sus vehículos, desde ruedas en mal estado hasta baterías que no dan para más; los talleres mecánicos se encuentran ahora atareados intentando reparar los efectos del desuso en los coches
Gonzalo Bouza, de GBF Talleres, en su local de A Grela | pedro puig
Gonzalo Bouza, de GBF Talleres, en su local de A Grela | pedro puig

El parón en la actividad a causa de la pandemia de coronavirus ha dejado daños, como era de esperar, en los vehículos, después de estar semanas sin recorrer kilómetros.

No todos los talleres mecánicos cerraron sus puertas durante el confinamiento pero la mayoría ha notado un repunte en las últimas semanas, donde han tenido que realizar, sobre todo, cambios en las baterías de los coches.

Gonzalo Bouza, de GBF Talleres (A Grela), señala que solo echó el cierre los primeros días, “cuando se declaró el estado de alarma y todo era más estricto”. Más tarde retomó el trabajo con más medidas de seguridad y prevención y actualmente mantiene una actividad normal, como la de antes de la pandemia.

“El volumen de averías ha sido más o menos el mismo, pero sí he tenido más reemplazos de baterías, por ejemplo”, indica Bouza, quien cree que la crisis económica podría tener un efecto “beneficioso” para su sector, “ya que la gente no tendrá el mismo poder adquisitivo de antes y quizá no se cambien los coches”.

El mecánico señala que durante esta pandemia no ha tenido que realizar ningún ERTE, ya que es el único empleado de su taller, ubicado en la calle de Isaac Peral.

En el caso de Javier Iglesias, del taller Iglesias de Arteixo, “el parón fue total”. “Estuve un mes cerrado, del 19 de marzo al 20 de abril, y en abril facturamos un 97% menos”, comenta, y añade que esta última semana ha notado una clara mejoría, ya que su taller está “casi al 50%”.

Iglesias coincide con Bouza en que desde que volvió a la actividad ha recibido “bastantes” llamadas para arrancar los coches por descarga de la batería.

En el caso de Álex Seoane, de Autobox Talleres, en la calle del Monasterio de Caaveiro, las sustituciones o recargas de batería fueron “los primeros dos días”. El mecánico, que hasta hace poco más de una semana estaba a media jornada y con la verja bajada –recibiendo con cita previa exclusivamente–, alega que ahora ha vuelto a abrir al público y ha instalado diferentes medidas de seguridad.

“Tenemos dos tipos diferentes de desinfectante, para coches y para manos, y las mascarillas. A mayores, tras cada reparación limpiamos el vehículo con una máquina de ozono antes de entregarlo”, cuenta Seoane, que ya conocía este sistema de desinfección porque se utilizaba, principalmente, para eliminar olores.

Este trabajador tuvo la suerte de contar con la solidaridad de su casero. “El propietario del local no me cobró el alquiler durante todo este tiempo y eso se nota mucho. No gané dinero pero tampoco me voy a la ruina como le ha pasado a algún hostelero. Ellos sí que están mal, yo me considero afortunado porque perdí dinero pero no tuve que pedir un ICO ni nada”, dice.

Concesionarios

Con la llegada de la fase 1 de la desescalada, los concesionarios de coches también volvieron a funcionar con una mezcla de ajetreo y preocupación. Todos han instalado sistemas de protección y extreman al máximo las precauciones en sus espacios, confiando en que el virus no vuelva a aparecer para que el mercado no sufra todavía más.

En Corgal, entidad que vende la marca Kia, su gerente, José Luis Liñares, señalaba hace unos días que el taller tenía bastantes citas. “Nosotros solo paramos una semana y tuvimos siempre el servicio de retén. Ahora debe estar al 40% pero hemos tenido que contratar a más personal de taller para atender la demanda”, comentaba, fiando la buena evolución del año “a que no haya un repunte” del coronavirus.

El confinamiento y la paralización del tráfico ha afectado de diversas formas a los vehículos y los expertos recomendaban encenderlos cada cierto tiempo y acelerarlos, además de moverlos ligeramente para favorecer el mantenimiento de las ruedas. Con la vuelta a la actividad, muchos han tenido que rascarse el bolsillo para poner a punto su coche.

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