viernes 15/1/21

Sorprendidos tres ladrones gracias a la colaboración ciudadana con el 092

La intervención de la Policía Local frustró un robo a las dos y media de la madrugada en un estanco situado en el número 7 de la calle del Castrillón.
el cajetín exterior de la alarma fue rociado con poliuretano para anular su mecanismo pedro puig
el cajetín exterior de la alarma fue rociado con poliuretano para anular su mecanismo pedro puig

La intervención de la Policía Local frustró un robo a las dos y media de la madrugada en un estanco situado en el número 7 de la calle del Castrillón. Según fuentes municipales, tres individuos habían intentado entrar en el establecimiento empleando poliuretano para inutilizar la alarma. Pero antes de lograrlo fueron descubiertos por un testigo, que alertó a la Policía Local. Los sospechosos no fueron detenidos, pero gracias a la descripción del testigo se les pudo identificar y denunciar por daños en un establecimiento y tentativa de robo.

Usaron poliuretano para anular la alarma de un estanco, pero un vecino los descubrió

Los sujetos eran J.S.O., de 33 años; F.J.L.M, de 32 años, y J.R.B.C, de la misma edad que el anterior. Para cuando llegaron los agentes, ya habían cesado de intentar penetrar en el estanco, pero gracias al testigo se les localizó, así como a un aerosol de color azul que habían arrojado a un contenedor de basura situado a diez metros escasos del estanco y que el 092 sospecha que podría haber sido usado en otro intento para inutilizar la alarma.

El cajetín del sistema de seguridad todavía tenía pegotes de poliuretano, lo que delataba los esfuerzos del trío de ladrones por impedir que se activara el sistema de seguridad. Sin embargo, no llegaron a entrar en ningún momento en el estanco, ni había señales de que la puerta hubiera sido forzada. “Cuando llegué –comentó una empleada– solo me enteré porque me lo dijeron y entonces vi esa pasta endurecida en la caja de la alarma”.

cristal blindado

No es la primera vez que este estanco sufre un intento de robo. Por eso la dueña decidió instalar un cristal blindado que protegiera el local de las roturas de cristal, que es el método más común en los robos con fuerza. Lo habitual es usar un mazo u otro objeto contundente pero se han dado casos en los que los delincuentes han echado mano de rejas que han arrancado de los desagües de la calle.

La estanquera no solo ha sufrido robos con fuerza. En el único atraco que ha sufrido en el último año, tres hombres entraron en su local por la mañana y la amenazaron con un cuchillo, tapándole la boca. De esta manera, el 2013 tampoco empieza de la mejor forma posible para este pequeño estanco, con el primer intento de robo después de solo quince días. En el lado positivo, los ladrones no causaron ningún daño en el establecimiento, solo los restos de poliuretano en la alarma que desaparecieron con una limpieza.

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