viernes 20.09.2019

El sintecho que mató a otro en Padre Rubinos no declara en su nuevo juicio

“No sé” fue todo lo que respondió el acusado cuando el juez le preguntó si se declaraba culpable o inocente
El acusado se negó a responder a ninguna pregunta durante el proceso | patricia g. fraga
El acusado se negó a responder a ninguna pregunta durante el proceso | patricia g. fraga

El nuevo juicio al indigente que apuñaló a otro en enero del año pasado en las instalaciones de Padre Rubinos comenzó ayer. El procesado de 43 años, de origen vasco y de iniciales J.M.L.C., ya había sido juzgado y considerado culpable en la misma Audiencia Provincial, pero el juicio se declaró nulo tras un recurso que alegaba que los expertos del Sergas no le habían sometido a un examen psiquiátrico en condiciones. Ahora, a pesar de que el nuevo informe coincide con el anterior y diagnostica al acusado un “trastorno límite de la personalidad con rasgos antisociales y paranoides”, el abogado de la defensa pide la libre absolución.

“No sé”, respondió el acusado cuando el magistrado le preguntó si se declaraba inocente o culpable. Tampoco tenía muy claro si quería que le condenaran, pero reconoció que no quería que le impusieran la pena que pedía el fiscal: 17 años de cárcel por un homicidio con alevosía, además de una indemnización de más de  400.000 euros a los familiares de la víctima, un sevillano de etnia gitana.  Ese “no sé” fue prácticamente todo lo que dijo el acusado, puesto que se negó a declarar a las preguntas de la Fiscalía o de su abogado de oficio. 

Ayer testificaron los agentes de la Policía Nacional y Local. Fue precisamente la Policía Local quien le detuvo horas después del crimen, cuando dormía en las escaleras de un inmueble. Según el fiscal, las primeras palabras que dijo el acusado fue que sabía por qué le detenían: “He dado una puñalada a un gitano que me estaba tocando los huevos”. 

Una única cuchillada 
Los hechos ocurrieron a la 16.02 del 8 de enero. La hora es tan precisa, como recalcó el fiscal al jurado, porque el apuñalamiento quedó grabado en las cámaras de seguridad del Refugio de Padre Rubinos. El condenado había tratado de que le recibiera una trabajadora social, pero no tenía cita. Se cruzó en el patio con la víctima, intercambiaron unas palabras y, sin más, el vasco le acuchilló una sola vez en el corazón con una daga que tenía oculta. 

Con un largo historial de 19 detenciones a sus espaldas, muchas en el Reino Unido, el acusado había asegurado en el anterior juicio que no recuerda las circunstancias en las que cometió el crimen por sus problemas mentales. Hoy será el turno de los testigos por la mañana y por la tarde, de las pruebas periciales.

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