viernes 15/1/21

“Las series se graban en dos meses y los otros cuatro tienes que vivir con lo ganado antes”

Tiene casi 30 años y tres proyectos televisivos en juego. La coruñesa Sheyla Fariña se encuentra ahora en el “Vidago Palace”, al nortel de Portugal dándole forma a un papel que llevará a uno de los protagonistas a emprender la huida hacia el país del bacalao.

La intérprete lleva haciendo teatro desde pequeña
La intérprete lleva haciendo teatro desde pequeña

Tiene casi 30 años y tres proyectos televisivos en juego. La coruñesa Sheyla Fariña se encuentra ahora en el “Vidago Palace”, al nortel de Portugal dándole forma a un papel que llevará a uno de los protagonistas a emprender la huida hacia el país del bacalao. Cuenta que la nueva serie que prepara la televisión portuguesa es ambiciosa con un gran elenco y puesta en escena: “En los capítulos se organizan cenas y bailes de 130 comensales”. 
Coproducida por la gallega Portocabo, se doblará para emitir posteriormente en la TVG. La comunión con el territorio hermano también se extiende al reparto, que cuenta con siete intérpretes gallegos, incluidos tres “Davices”, los Novas, Amor y Seijo. La historia gira en torno a un triángulo amoroso: “Todo está preparado para que se casen Carlota y César, que pertenecen a una clase social alta, pero ella conoce a Pedro, el hijo del hotel en el que se hospedan”. De esta forma, la pasión se funde con el momento político y en plena Guerra Civil, Pedro ayuda al bando republicano español para que Xerardo Troncoso alcance Portugal y esquive a la muerte: “Ahí aparece Dolores, mi personaje, que junto con Xoán y Pepe” preparan su escapada. 
Así es que mientras pone un pie en tierra amiga, Sheyla visiona los capítulos de “Augasquentes” que saltan a la pista en las mañanas de la Televisión de Galicia y aunque ahora su personaje de “Fonte Alba” está en stand by, tiene el cometido de ponerle pimienta a la trama: “Soy una de las Douro, pero permanezco diez años fuera. A mi vuelta, remuevo un poco todo”. 
Sheyla se sitúa en el medio: “Genera amor-odio a su alrededor. Se puede decir que está en la cresta de la ola”. A su regreso, la joven trata de buscar su lugar: “Siente que no pinta nada, pero a la vez se da cuenta que ha tenido suerte en la vida al pertenecer a una familia acomodada”. 
En definitiva, la actriz no paró de manejar guiones desde su aparición en “Serramoura”: “El máximo parón fue de dos meses”. Aún así, es consciente de que la línea que separa el éxito del paro es tan fina que “cualquier día puedo estar al otro lado” en un presente donde “las series se graban en dos meses y tienes que vivir otros cuatro sin nada, con el sueldo ganado antes”. 
En su caso, hizo teatro desde que gastaba dientes de leche, una afición de la que no se despegó ni cuando estudiaba Educación Social y se embarcó con Sardiña a darle una vuelta a lo clásico. 
No llegó a terminar la carrera porque antes le llamó la señora vocación: “Llegué a faltar a los exámenes”. Después vino “Valderrei”, una oportunidad que le hizo pensar en despistar al destino y apostar por lo que más le gustó siempre. De esta forma, ocupó mesa y silla en Arte Dramático en Vigo con todo lo ahorrado dando clases y siendo monitora y “cuando estaba en segundo, me salió una peli”. 
En poco tiempo, Sheyla Fariña engordó poco a poco un currículo que pasa por la varita de Almodóvar en “La piel que habito”, “Pradolongo” o “Acacias 38”: “Ha venido un ángel a verme”. n

Comentarios