jueves 19.09.2019

Rescatan a un hombre que se cayó en un contenedor en Os Mallos

Agentes locales y sanitarios tuvieron que embadurnarlo de aceite para sacarlo por la abertura

La estrechez de la boca del depósito hizo muy difícil el rescate | quintana
La estrechez de la boca del depósito hizo muy difícil el rescate | quintana

La semana pasada tuvo lugar un insólito rescate en el que intervinieron sanitarios del 061 y la Policía Local: el de un hombre que se había precipitado de cabeza en el interior de un contenedor de basura orgánica soterrado en la calle de Ángel del Castillo, en el barrio de Os Mallos. Solo tras muchos esfuerzos y embadurnarle de aceite, cuatro personas consiguieron sacar a tirones al agobiado sujeto, que apenas cabía por la estrecha abertura. Finalmente, todo quedó en un susto.

Según fuentes cercanas, al individuo se le habían caído las llaves en el interior, probablemente al tirar basura, y estaba tratando de alcanzarlas cuando perdió el equilibrio. Era la tarde del domingo y no había nadie en la calle para impedir que se precipitara al interior. Afortunadamente, el depósito, aunque de bastante tamaño, estaba parcialmente lleno de basura orgánica, que resultó ser un colchón suficiente, aunque no muy agradable y bastante apestoso, para amortiguar su caída.
También por suerte, el accidentado hombre pudo alertar con sus gritos a gente en la calle de lo que estaba pasando y ellos telefonearon a la sala el 092, que destacó una patrulla en el lugar de los hechos.

Sin lesiones
Resultaba difícil tanto para los curiosos como para los propios agentes, comprender cómo alguien había podido introducirse por la estrecha abertura. Abajo, en una oscuridad maloliente, se hallaba el sujeto, con el que pudieron hablar y que les confirmó que no se había hecho daño. Desgraciadamente, el contenedor solo estaba medio lleno y no podía alcanzar por sí solo la abertura. En cambio, estirando los brazos, los agentes pudieron agarrarle y tirar de él, pero no hubo suerte: la abertura era demasiado estrecha y el mismo peso del individuo, que le había permitido colarse, jugaba ahora en su contra.


Ante la dificultad, la Policía Local solicitó al asistencia de una ambulancia del 061. Por un momento, valoraron llamar a los servicios de recogida de basura o a los bomberos, puesto que suelen ocuparse de esta clase de incidentes y contaban con las herramientas adecuadas para abrir el contenedor. Pero agentes y sanitarios sabían que, en un principio, era posible que saliera por el mismo lugar que había entrado, así que optaron por embadurnarle de aceite, sobre todo los hombros. Así bien lubricado, y con la fuerza conjunta de cuatro hombres, el sujeto consiguió volver a respirar el aire fresco de la calle, aunque empapado de aceite y algo asustado por la claustrofobia sufrida.

Como era de esperar, la curiosa operación de rescate atrajo la atención de muchos transeúntes y alguno de ellos incluso decidió inmortalizar el momento grabando con su teléfono móvil, algo muy común, pero que le valió la recriminación de uno de los agentes, que procedió a identificarlo. Las fuente consultadas no consiguieron aclarar so, después de esa odisea, la víctima consiguió recuperar sus llaves.

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