jueves 26/11/20

Reportaje | Una señal que indica el abandono de toda una comunidad

La mayor parte de los coruñeses nunca ha pasado por Eiris de Abajo. Este pequeño núcleo semirrural (rururbano es el término técnico) se halla encastrado entre la avenida de Monelos y el parque Ofimático

El cartel de Rabina convive con el que marca el Camino Inglés | pedro puig
El cartel de Rabina convive con el que marca el Camino Inglés | pedro puig

La mayor parte de los coruñeses nunca ha pasado por Eiris de Abajo. Este pequeño núcleo semirrural (rururbano es el término técnico) se halla encastrado entre la avenida de Monelos y el parque Ofimático, maltratado a la vez por el abandono municipal y la expansión urbanística. Si se quisiera visitar, por cualquier razón, lo más probable es que se pasara de largo el cruce con la avenida de Monelos. Sobre todo, porque ni siquiera tiene un letrero indicador.
Mejor dicho: no lo tenía hasta que hace unos cuatro años, uno de los vecinos, Fernando Rabina decidió poner manos a la obra y hacer uno: era un juego de niños para un antiguo carpintero de ribera como él, que aprendió a trabajar la madera y luego la fibra de vidrio. Así que fabricó una cartel que nada tiene que envidiar a los que instala el Ayuntamiento. en las zonas menos olvidadas. “Lo quitaron poco antes de que se celebraran las últimas elecciones”, recuerda Rabina.
Así que una vez más, y durante un año entero. Eirís de Abajo volvió a convertirse en una incógnita geográfica dentro del callejero coruñés, hasta que ocurrió un nuevo incidente. “Había un vecino que se puso malo y la ambulancia no sabía por dónde tenía que meterse”, recuerda el carpintero jubilado. Decidido a que aquello no volviera a ocurrir, Rabina instaló un nuevo cartel que a día de hoy sigue indicando el camino a los despistados, justo encima del indicador del Camino Inglés de Santiago.

El falso camino
“Ese es un camino falso–protesta Rabina– nos lo quitaron, porque el verdadero pasa por aquí”. El pequeño núcleo rururbano añade así otro agravio a una larga lista. Antes los peregrinos pasaban saludando por delante de sus casas, subían el monte Mero y luego cruzaban por Pedralonga. Ahora realizan un recorrido más directo, en el que disfrutan sobre todo del ruido del tráfico: “Antes paraban aquí y podían tomar agua en la fuente que tenemos”.
Esa misma fuente, una reliquia histórica, presenta también un aspecto de abandono. Aunque los vecinos reconocen que el Ayuntamiento envía operarios a limpiarla de la maleza que la invade, insisten en que no se hace lo suficientemente a menudo, y que está llena de verdín: “Nosotros la mantenemos limpia”.
Porque Eirís de Abajo disfruta de ese espíritu de comunidad propio de los pueblos, donde todos los vecinos se conocen y ayudan. La llegada del Ofimático ha traído movimiento a la zona y hay casas que ya han sido compradas por gente joven para restaurarlas, así que encaran el futuro con optimismo, aunque muchas de estas casas de momento ni siquiera tengan número. En cuanto al letrero, puede que la calle llegue a tener un nombre: el que más suena es del periodista y escritor Xosé Lesta Meis que añadiría una línea más al callejero coruñés.

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