jueves 22/10/20

Reportaje | La secuela que tuvo “Fariña” por decisión judicial

Cuando las encargadas de la librería Moito Conto llamaron a la distribuidora del libro secuestrado “Fariña”, de Nacho Carretero, esta ya sabía la razón. La firma lleva toda la semana descolgando el teléfono para atender la demanda

El escritor coruñés, en una conferencia en el colegio de los Maristas  | quintana
El escritor coruñés, en una conferencia en el colegio de los Maristas | quintana

Cuando las encargadas de la librería Moito Conto llamaron a la distribuidora del libro secuestrado “Fariña”, de Nacho Carretero, esta ya sabía la razón. La firma lleva toda la semana descolgando el teléfono para atender la demanda de los lectores que ante la amenaza, se abalanzaron a las tiendas a por el volumen que destapa la realidad del narcotráfico que se mueve en fueraborda. Es por eso que Libros del K.O, que fue valiente en su momento y apostó por un escritor novel como el coruñés, es hoy la envidia del resto de editoriales.
Esther, de la librería de San Andrés, cuenta que recibe muchas reservas en persona, por mail y por teléfono, algunas de clientela fija que dice no encontrarlo y se quiere hacer con él. Y es que la comunidad lectora no perdona y a la orden dictada por la denuncia de un exalcalde de O Grove le dio al volumen una secuela inesperada: “Desde que salió en septiembre de 2015, fue un libro muy vendido que repusimos continuamente”.
Desde la distribuidora les dicen que harán lo que puedan para seguir abasteciendo al público porque las peticiones vienen de todo el país.

A los primeros
En este sentido, ellas se lo pusieron en las manos a los primeros que aparecieron por la puerta: “El peor secuestro de un libro es no leerlo”. De ahí que la experta invite a devorarlo, “debería de hacerlo toda Galicia” para conocer lo que pasó y lo que pasa en un escenario con vistas a la ría.

Rescate
Ante los 500.000 euros que piden de rescate, el público no esperó ni un día a salir a la calle a por su ejemplar porque basta que ocurra algo así para que despierte interés. Si a eso se le añade que el libro está bien, la curiosidad se multiplica. Si tuviera ejemplares de “Fariña”, Esther le dedicaría un stand a los “fardos” de celulosa. No los tiene y espera la llegada de más para reivindicar la libertad del individuo. A los privilegiados que lo tienen, la librera anima a que lo presten.

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