domingo 23.02.2020

Reportaje | Poniéndole cara al cáncer de mama para conmemorar el día mundial

Cuando le diagnosticaron cáncer de mama en 2008, el tumor ya estaba un pelín avanzado. La operaron y la trataron. Marta Pérez volvió a nacer. En 2013, tuvo una recaída.

Es socia del colectivo y trata de aportar su granito de arena a los que están pasando por lo mismo que ella | quintana
Es socia del colectivo y trata de aportar su granito de arena a los que están pasando por lo mismo que ella | quintana

Cuando le diagnosticaron cáncer de mama en 2008, el tumor ya estaba un pelín avanzado. La operaron y la trataron. Marta Pérez volvió a nacer. En 2013, tuvo una recaída. Ahora lo tiene controlado y va a revisión cada tres meses. Pero más allá de las idas y venidas al hospital, la venezolana afincada en la ciudad contará la segunda parte, cuando le tuvo que decir a sus tres hijas lo que tenía. 
Entonces, prefirió hablar sobre la enfermedad de forma natural dentro de lo posible: “Hoy ya son chicas y me cuidan mucho”. La vida sigue y en esto, la Junta Provincial de A Coruña de la AECC, que preside Manuel Aguilar, conmemorará mañana el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, poniéndole cara y normalizando un mal que pasa cerca de todos. 
Durante la jornada, a las 12.00 horas, en el salón de actos del Sporting Club Casino, Marta hablará como enferma y voluntaria del colectivo porque se trata de animar y de contar. De llorar y también de compartir una mala experiencia que “depende mucho de cómo la afrontes. El ánimo en este campo, como en cualquiera, es muy importante para que el éxito del tratamiento sea positivo”. 
A ella le funcionó y sin tiempo para venirse abajo, se enfrentó al cáncer pensando en sus hijas y en su familia. También con fe. La misma fuerza le llevó al activismo, a no quedarse quieta en el sofá y moverse para asociarse a la entidad y ser parte: “Cuando pasas por algo así, la vena solidaria se exacerba un poco y yo participé en el torneo de pádel ‘No estamos solas’”, pero este año utilizará además de la raqueta, la palabra como arma. En una lucha que ganó y de la que muchos no supieron nada: “Me decían que no se creían que estaba enferma”. 
Ahora le toca lidiar la enfermedad desde la tercera persona: “Una amiga acaba de terminar el tratamiento, me dice que siempre piensa en mí”. 
Eso le ayuda a continuar y a Marta le llega para saber que merece la pena aportar sus granitos de arena: “También tengo momentos de bajón, pero hay que pensar en positivo e intentas que te vean bien”. En este sentido, sus creencias son también un soporte para que todo marche.  
Cuenta que aunque es médico, supo saltar y ponerse al otro lado para convertirse en paciente y en paciente que confía plenamente en su especialista, otro factor clave para avanzar. 
Como madre, aconseja a sus niñas llevar una vida sana, con una dieta saludable y ejercicio porque es necesario hacer “todo lo que esté en tu mano para prevenirlo”. Ellas están muy concienciadas y se cuidan. Marta está orgullosa. Y sigue. No hay nada que la pueda parar.

Comentarios