jueves 22/10/20

Reportaje | El peregrino giro que tomó la decisión del Ayuntamiento de coger las riendas contra el maltrato animal

A veces ocurre que los problemas aumentan sin que uno tenga que hacer nada, incluso cuando actúa con la mejor intención. Por ejemplo, la Concejalía de Medio Ambiente decidió el año pasado que se incautaría de los animales de gran tamaño

El más reciente miembro de la manada confiscada por la Policía Local se llama Peregrina, y nació el mes pasado | pedro puig
El más reciente miembro de la manada confiscada por la Policía Local se llama Peregrina, y nació el mes pasado | pedro puig

A veces ocurre que los problemas aumentan sin que uno tenga que hacer nada, incluso cuando actúa con la mejor intención. Por ejemplo, la Concejalía de Medio Ambiente decidió el año pasado que se incautaría de los animales de gran tamaño que no son cuidados como deberían por los dueños. Hasta entonces, no podía hacerse porque las instalaciones de la perrera municipal no eran aptas para acoger a estos animales, sin embargo un acuerdo con la Hípica para llevarlos a sus instalaciones de Morás solucionó el problema: el Ayuntamiento paga su manutención y luego le pasa la factura a los dueños.

Con lo que no contaban es que algunas de las yeguas que confiscaba la Policía Local estaban preñadas, así que la manada que el Ayuntamiento ha confiado a la Hípica no ha parado de crecer. El mes pasado llegó su miembro más reciente, Peregrina, una potrilla que alumbró Bascuas, su madre, sin ningún problema. “A los niños que acuden a la sinstalaciones les encanta”, reconoció Santiago Togores, el presidente del RSD Hípica, que calcula que la manada de caballos debe rondar ya los diez ejemplares.

Por eso, aunque estos pequeños caballos sean la atracción del lugar, ha habido que establecer cierto control de natalidad. “Los tenemos de dos en dos en cada cuadra, aunque no ponemos a los machos y a las hembras juntas. Tienen espacio de sobra”, explica Togores. Habituados desde hace meses a este entorno y a los esmerados cuidados que reciben a la Hípica así que María Pita, Moctezuma, Napoleón y los otros se encuentran allí como en su casa.
A Togores, como amantes de los animales en general y de los caballos en particular le pareció una gran iniciativa por parte del Ayuntamiento la de rescatar a los equinos que andaban sin control por la periferia del municipio, a veces invadiendo las calzadas: “Es muy peligroso. No solo para ellos, porque pueden provocar accidentes”.

Reiteración
Por ejemplo, en octubre, uno de los ponis que suelen vagar libres por Bens murió después de que se lo llevara por delante una mujer que se dirigía a su trabajo en Nostián al volante de su cuadriciclo. Ella resultó herida, aunque de carácter leve, por lo que el dueño fue denunciado por un delito de lesiones por imprudencia. El animal resultó malherido y, tras ser examinado por un veterinario, este decidió que era necesario sacrificarlo. Los vecinos habían denunciado en varias ocasiones la situación en la que vivían los animales, con escasa comida y sin vigilancia.

Por el contrario, a lo largo de su breve vida, Peregrina ha sido una niña mimada por el personal de la Hípica, sin pasar el frío o la desnutrición que sufrieron sus compañeros de manada. Ella no ha conocido otro hogar que Morás, y puede que todavía tarde mucho en abandonarlo, puesto que de momento ninguno de los ponis confiados a la Hípica se ha marchado. Y probablemente, tampoco quieran hacerlo. l

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