viernes 25/9/20

Reportaje | Pequeños trapecistas llevan la magia del teatro a los niños del Materno Infantil

Eva Sousa lleva once años dando clases de teatro en el Liceo la Paz, pero pocas veces saboreó tanto el placer de llevar la magia de la escena como ayer cuando ella  .

Once niños de tres a cinco años aparcaron su circo Liceo en el hospital | patricia g. fraga
Once niños de tres a cinco años aparcaron su circo Liceo en el hospital | patricia g. fraga

Eva Sousa lleva once años dando clases de teatro en el Liceo la Paz, pero pocas veces saboreó tanto el placer de llevar la magia de la escena como ayer cuando ella y un grupo de once niños aparcaron una gran carpa en el Materno Infantil.
Allí, los pequeños tuvieron como público a otros como ellos, pero con la condición de que su casa es temporalmente el hospital y precisamente para buscar el despiste y el entretenimiento, se levantó el telón y apareció un circo con domadores y trapecistas y también un payaso al que se le escapó la sonrisa. Cuenta Eva que entre todos la estuvieron buscando en la ciberaula del Teresa Herrera hasta que la cazó el mago acudiendo a trucos y a los consejos de los espectadores.

Aunque ninguno de los intérpretes supera los cinco años, no necesitaron ningún apoyo más que su talento: “Representan solos” y sin saber leer, son capaces de masticar su guión a base de repetirlo una y otra vez. Se les va quedando y cuando falta un mes para salir a la palestra, la profesora explica que le pasan la partitura a los padres para que la repasen en los tiempos muertos y todo salga redondo.

Ayer lo fue porque además de bordar la pieza, la sesión terminó en aplausos y risas y la cuarta pared volvió a su habitación con purpurina en los bolsillos. Era la primera vez que actuaron en un hospital y esperan que no sea la última. De hecho, Eva comenta que la idea es llevar la dramaturgia a otras entidades: “Pensamos en el Materno porque sé que van payasos y actores adultos, pero no sus iguales”.
Así empezó la idea. Después, Juan Longueira les abrió las puertas y los once aparcaron “El circo Liceo”, creada por ellos mismos: “Es una obra con mensaje que da mucha alegría porque habla de que nunca hay que perder la sonrisa”. Unos disfrutaron de los otros y al revés ya que los alumnos se llevaron la experiencia más enriquecedora, que les hizo estar durante horas de subidón y los niños ingresados alimentaron su imaginación a golpe de trapecistas y elefantitos. Del cariño que repartieron los once con su actuación.

Comentarios