martes 22/9/20

Reportaje | Una oportunidad formativa y laboral que permite igualar a toda la ciudadanía

El CIFP Ánxel Casal Monte Alto es el único centro educativo de Galicia que prepara a expertos en mediación comunicativa para apoyar a personas con distintas capacidades para relacionarse

La clausura de las jornadas de mediación en comunicación contó con una intérprete en lengua de signos | alejandro ennes
La clausura de las jornadas de mediación en comunicación contó con una intérprete en lengua de signos | alejandro ennes

Es una profesión muy nueva, en pleno nacimiento, lo que implica que todavía haya que explorar un mercado laboral para los estudiantes que van saliendo del CIFP Ánxel Casal Monte Alto. Pero está claro que la necesidad de estos profesionales, los que están cursando el Ciclo Superior de Mediación Comunicativa, existe dado que muchas personas tienen dificultades para relacionarse en momentos de la vida cotidiana y acogerían de buen grado a ese colaborador que les permitiese ser estar en las mismas condiciones que cualquier otro ciudadano.
Esta misma semana el centro celebró las segundas jornadas de mediación con la intención de transmitir la gran contribución que pueden hacer estos estudiantes a la sociedad. Así lo demostró la presencia de agrupaciones como la Federación de Asociacións de Persoas Xordas de Galicia (Faxpg), la Asociación Trastorno Específico da Linguaxe de Galicia (Atelga) o Aspace Parálisis Cerebral en la agenda de charlas. Uno de los profesores del ciclo, José López Muíños, cuenta que este se implantó en el curso 2015-2016, por lo que ahora mismo la tercera promoción está en primero y la segunda se desenvuelve en plenas prácticas en las organizaciones privadas. 
Ante la confusión que existe, quiere dejar claro que esta formación no sustituye “al ciclo de Interpretación de Lengua de Signos” que se estuvo dando tantos años. Aunque es cierto que tiene presencia de esta temática, ahora se abarca un campo mucho más amplio y casi inexplorado en Galicia. De hecho, el Ánxel Casal es el único que ha incorporado este ciclo a su oferta curricular en la comunidad y, aunque existe demanda para inscribirse al curso normal o al de adultos, aún no se conoce mucho. 

Amplitud de protagonistas
Al igual que se prepara a los estudiantes para acompañar en sus quehaceres a las personas sordas o con sordoceguera, también se piensa en aquellas que padecen trastornos del lenguaje, parálisis cerebral, autismo, asperger... “La diversidad funcional es muy amplia”, reflexionan López y su compañera Cristina Pérez. 
Con esta profesión se intenta “fomentar la independencia, promover la independencia social y comunicativa” y esta solo puede venir dada si uno tiene todas las posibilidades de comunicación a su alcance, al margen de que sea con un experto de apoyo. 
Los docentes advierten de que  aquellos ciudadanos con capacidades distintas suelen estar “en riesgo de exclusión social” y el buscar un espacio en la realidad a los mediadores de comunicación es fundamental para revertir esa problemática. 
Mientras que hace unos días el centro de salud San José incorporaba pictogramas a las instalaciones para facilitar el acceso a la sanidad de las personas con autismo, los estudiantes exponían sus propios pictogramas. En una práctica dieron vida a “calendarios de anticipación” que dan las pautas a seguir cada día. En el futuro no descartan colaborar con otros institutos para garantizar el acceso a la educación de todos los coruñeses.

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