viernes 20.09.2019

Reportaje | El Hospital de Día del Materno evita más de 800 ingresos al año y libera de traumas a los niños

Un pequeño entra en el Hospital de Día preguntando por una enfermera. No la ve. Le dicen que hoy no trabaja. Debe de ser su favorita. En la salita de juegos, una pequeña va a la estantería y coge un libro de “Harry Potter”. En la cara se le dibuja una sonrisa.

Pardo y parte de su equipo conversan en el Hospital de Día | quintana
Pardo y parte de su equipo conversan en el Hospital de Día | quintana

Un pequeño entra en el Hospital de Día preguntando por una enfermera. No la ve. Le dicen que hoy no trabaja. Debe de ser su favorita. En la salita de juegos, una pequeña va a la estantería y coge un libro de “Harry Potter”. En la cara se le dibuja una sonrisa.
La sala para los que no hacen noche en el centro de As Xubias es uno de los grandes avances, que va en esa línea de evitar los ingresos. Se compone de ocho camas, doce sillones y una sala de técnicas donde se realizan distintos procedimientos desde octubre de 2012. Por ella, pasaron el año pasado un total de 2.485. Si se tiene en cuenta los ingresos de antes de su apertura, unos 3.497 en 2011, se evitan más de 800 anuales. De 08.00 a 22.00 horas, no dejan de recibir a pequeños que, según, el jefe de la unidad de Pediatría, Jerónimo Pardo, están mejor atendidos que nunca.
Aumentó la exigencia, la calidad en la asistencia y la atención primaria. Lo prueban índices que aúpan a la red estatal como de las pocas con una atención pediátrica de tan alto nivel, que detecta la enfermedad en el ambulatorio y que cuenta “con una buena cobertura vacunal”.
Sin embargo, el éxito no es de uno solo. En el caso del área coruñesa, detrás del equipo médico, un total de 29 pediatras, está un grupo no menos importante de 150 enfermeras y auxiliares. Aquí entran a jugar las urgencias, los cuidados intensivos pediátricos, los neonatales, las consultas externas de todas las especialidades, la oncología infantil, la traumatología para pequeños y la cirugía pediátrica.
En concreto, el centro tiene categoría de urgente a nivel nacional en las intervenciones quirúrgicas de corazón: “Todos los niños de Galicia con problemas de corazón urgentes se operan aquí, pero también de cualquier punto de España que lo solicite y son muchos los que vienen de Asturias y Castilla y León”. En las instalaciones se realizan hasta trasplantes cardiacos cuando ya se han probado todas las opciones, pero son los menos: “Al año se puede hacer uno, dos o ninguno”.
Además, son referencia en traumatología, que incluye intervenciones por parálisis cerebral infantil o alargamiento de miembros. Por la puerta del Materno entraron el año pasado para ingresar 2.661 niños, de los que 417 estuvieron en Cuidados Intensivos. Junto a los cardiólogos infantiles, están los intensivistas. Sin ellos sería imposible porque se dedican a atender problemas de salud complejos. Ponen a funcionar a varios expertos que determinan no solo cuestiones estrictamente médicas. Todo va parejo a decisiones como la alimentación o los hábitos de vida.
De los que no llegan para ocupar cama, el hospital de As Xubias recibió en el último año a 3.928 niños que van a tratarse de una dolencia por primera vez y unos 12.826 a revisar lo que ya tuvo un diagnóstico.

Crónicos
Al dar pasos de gigante, la pediatría se encuentra ahora con un grueso de pacientes que son crónicos, con una enfermedad incurable, pero más esperanzadora. Aún así, el gran volumen siguen siendo enfermos agudos. Entre medias, la unidad busca que el entorno sea lo más humano posible. Es su día a día, por lo que si el telón de fondo es amable ayuda a olvidar por qué están allí y a sus padres también: “Queremos que vivan la experiencia de la forma menos traumática posible”.
Disponen de salas de juegos y todos los días pasa una maestra para que no dejen atrás sus estudios y sigan haciendo sumas en la libreta. La vida no se detiene. Es solo un capítulo que hay que pasar y que es menos gris cuando aparecen los voluntarios para guiarles en una actividad o toca la función de un mago. Dice Jerónimo Pardo que hay niños a punto de conseguir el alta que piden que esta sea por la tarde para asistir a una de estas actuaciones.
Por su parte, las habitaciones le lanzan un guiño al paciente nada más llegar. Lo hacen pintadas de un color alegre o con un peluche en la cama. Y aunque la dedicación de los profesionales es lo más importante para que no sufran, el escenario si es azul o verde invita más a que lo malo no sea tan malo.
A los familiares de ingresados con problemas del corazón y que no son de la ciudad, se les facilita un piso a través de un programa que tienen firmado con la Fundación Jove.
El apoyo psicológico es otro de los servicios que está a disposición si lo necesitan. A la hora de dar una mala noticia, el pediatra cuenta que, en general, los padres quieren que el niño lo sepa y se les informa sin ocultar nada hasta donde los mayores quieren y ellos pueden llegar.
Pardo no encuentra desventajas al servicio de Pediatría con respecto a otros. Ellos, los más bajitos, tienen necesidades afectivas, sí, pero sobrellevan el mal que padecen con mucha fuerza. Son vida. Basta con mirarles a los ojos. Por eso los facultativos juegan con toda esa energía que transmiten para que puedan volverse a vestir con ropa de calle.
En el devenir de los años, muchas enfermedades mortales pasaron a ser crónicas o al menos a alargarse más en el tiempo. Es el caso de las neurodegenerativas o la fibrosis quística, que “es una enfermedad que afecta al pulmón y el páncreas”. Antes, rara vez superaban la adolescencia. En la actualidad, llegan a la etapa adulta, incluso con trasplante pulmonar incluido una vez que pasan la barrera y se hacen mayores de edad. Explica el doctor que se busca siempre una mejor calidad de vida y esta va en función del que sufre porque no se puede aplicar el mismo baremo a una persona sana que a alguien para el que el hecho de poder ir al colegio y no tener dolor es ya una victoria.
Todo se relativiza y por eso es fundamental valorar cada caso de forma individual. El experto aboga por evitar el ensañamiento terapéutico y en este punto, los padres cumplen un papel importante. Se les da opción a decidir siempre sobre la atención de sus hijos. Es más, cuando los niños no son tan niños se les tiene en cuenta.
Evoluciona la medicina y las infraestructuras y en este aspecto, el Materno Infantil estrenará una unidad de Urgencias remodelada de manera que los 35.000 que entran con dolor severo y son adultos se separen de los pequeños. Y es que el edificio da cobertura a emergencias obstétrico-ginecológicas, de otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, además de las pediátricas.

Hábitos
Los hábitos de vida no son los mismos que hace unos años. Los niños ya no juegan en la calle, ni conviven con más animales que perros y gatos. La sociedad es más urbana que nunca y el ocio se encierra entre cuatro paredes y sobre una pantalla de ordenador. Son pequeños “virtuales” como las máquinas que manejan y el sedentarismo es sinónimo de males que suben parámetros como la obesidad infantil.
El ritmo acelerado de vida que llevan sus progenitores hace que las comidas rápidas estén a la orden del día. Las familias recurren a precocinados y esto tiene una repercusión enorme en la salud. Jerónimo Pardo recuerda que la baja natalidad influye. De familias numerosas se pasó a padres con un solo vástago.
Por otro lado, atienden a una sociedad cada vez más sofisticada con más problemáticas de tipo social o psicológicas y salen a la palestra enfermedades como el ciberacoso o el bullying. Esto viene dado por conductas, muchas veces, en las que se les da potestad a los chavales o se cuestiona la autoridad del profesor.
Cuenta Pardo que en la medicina, de momento “tenemos la confianza de los padres”, pero el exceso de información no útil confunde al usuario que no tiene capacidad para procesarla. Es básico contrastarla: “No está mal que la busquemos, pero hay que tener en cuenta que hay cosas verdaderas y falsas” y esto, quedarse con algo que no es verídico puede llevar a un sufrimiento innecesario o a confiarse: “Hay que ser prudente, sobre todo, en temas tan sensibles como la salud”.
Una de las patas que internet hace tambalear es el tema de las vacunas que, para Pardo, está claro: “Están equivocados y es un problema de desinformación porque en la población infantil se mejoró la calidad de vida e hizo desaparecer la polio o la viruela”. Aún así, remarca que es un ejercicio de libertad para los padres: “No les podemos obligar, pero sí informarles”, en un campo de acción que llega más allá de A Pasaxe y Cee. Hoy, varios médicos del Materno operan en Palestina y Camboya a niños sin medios. El que lleva seis años al mando del servicio habla de equipo. Todas las mañanas revisan entre todos los expedientes más graves. También lo hacen por sectores y la estructura funciona. Multidisciplinar. l

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