• Jueves, 18 de Octubre de 2018

Reportaje | De no haber corrido nunca a dar vueltas por la pista y ganar medalla

Denís Galán no es Javier Gutiérrez pero en su currículo acaba de escribir la mejor de las experiencias, entrenar a once personas con discapacidad a los que les da también sesiones de fisioterapia para correr, es más, para participar en un campeonato de atletismo en Ourense del que se vinieron con tres medallas 

Reportaje | De no haber corrido nunca a dar vueltas por la pista y ganar medalla
El fisioterapeuta Denís Galán fue también atleta con un récord en 2015 en los cien metros lisos | javier alborés
El fisioterapeuta Denís Galán fue también atleta con un récord en 2015 en los cien metros lisos | javier alborés

Cuando Denís Galán entró por la puerta de la Asociación de Padres de Discapacitados Psíquicos de Oleiros Aspadisol no sabía muy bien qué hacía allí. No tenía experiencia con el colectivo y en la facultad tampoco le habían enseñado cómo tratarlos: “La fisioterapia convencional aplicada a discapacitados es un campo totalmente inexplorado”. 
Sin embargo, con el paso del tiempo se dio cuenta de que su trabajo es fundamental, que los pacientes ya saben decirle dónde les duele y que la evolución es muy favorable. Tanto que hace unas semanas cuando la directora le propuso llevarlos a competir a un campeonato gallego de atletismo no lo dudó y se fue con ellos a Bastiagueiro. 
Denís, que en su estantería tiene además del título de licenciatura el récord absoluto gallego en 100 metros lisos en 2015, se metió la paciencia en el bolsillo y los colocó en posición de salida: “Lo más difícil fue que se pusieran todos quietos”. 
Y es que “prácticamente ninguno había corrido en su vida pero hoy dan vueltas a la pista”. Así que el entrenador les enseñó a dar zancadas y a no pisar la calle vecina y pintó en el encerado Ourense con letras mayúsculas. Ese fue el objetivo que les llevó a correr más rápido que el viento porque “unos picaban a los otros, se ponían nerviosos” y al final, acabaron pasando todos por la línea de meta con aplauso. 
En todo el proceso, los once superaron con creces las expectativas, pero uno, David, destacó por encima del pelotón: “Y eso que se rompió la rodilla hace tiempo y no le quedó recta, pero David corre mucho más que los demás” y Denís piensa en que se presente a carreras profesionales. 

Película
Ahora que los protagonistas de “Campeones” –la película sobre un equipo de baloncesto de discapacitados, están dando lecciones de vida–, Denís no puede estar más contento con sus pupilos y aunque le fue imposible estar en Ourense viéndolos desde la grada, los once corrieron como él les enseñó y se trajeron tres medallas como recompensa al esfuerzo. 
Fue una auténtica revolución y cuando volvió a verles, estaban tan contentos que siguen entrenando. Quieren seguir actuando al grito de “preparados, listos, ya”. La insistencia mereció la pena y a golpe de repetición, que es como mejor trabajan, los once saben ya lo que tienen que hacer para que empiece la carrera: “Con que tres o cuatro lo hagan es suficiente para el resto les siga”. 
E igual que el actor ferrolano Javier Gutiérrez, que interpreta el papel de entrenador en el largometraje, asegura que la clave está en hablar con ellos como si no tuvieran ninguna discapacidad. 
Denís empapela su despacho con dibujos porque los tiene conquistados: “Hay que castigarlos y reñirles como a adolescentes y cuando hacen algo bien, es primordial intensificarlo”. A cambio, ellos le dan las gracias con pinturas de colores: “Lo más importante es que confíen en ti”. 
Sobre las sesiones de fisio, los 18 a los que trata le dicen qué les duele, el paso más complicado “porque actúan como niños de tres años y tienes que sacárselo”. Ahora son conscientes de que si les aprietan, les curan. Desde su experiencia, reclama que la fisioterapia se contemple como parte inamovible en el día a día de las personas con discapacidad: “No está nada cultivado y el colectivo lo necesita porque muchas veces la propia familia no sabe que les duelen las cosas”. 
Denís no ha visto todavía la película. Su novia, sí. De su experiencia pilotando a los once nadie puso un trípode para grabarles. No hizo falta porque es de esas cosas que marcan y están ahí. Es una de esas grandes victorias que vienen de las pequeñas cosas. Intangibles.