viernes 06.12.2019

Reportaje | La frustrada declaración de monumento de la casa de Bolívar

El 15 de febrero de 1965 el pleno del Ayuntamiento acordó aprobar una propuesta de la Comisión de Cultura y Arte. En ella, la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario de A Coruña

El inmueble de los antepasados de Bolívar se situaba en el lugar de Penarredonda, en San Vicente de Elviña | aec
El inmueble de los antepasados de Bolívar se situaba en el lugar de Penarredonda, en San Vicente de Elviña | aec

El 15 de febrero de 1965 el pleno del Ayuntamiento acordó aprobar una propuesta de la Comisión de Cultura y Arte. En ella, la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario de A Coruña, en un escrito elevado a la Alcaldía en 28 de abril de 1964, se solicitaba que fuese declarado “Monumento Local de Interés Histórico” un viejo edificio existente en el lugar de Penarredonda, de la feligresía de San Vicente de Elviña, situado a pocos metros de la avenida de Alfonso Molina. En él vieron la luz varios de los ilustres ascendientes directos de Simón Bolívar, entroncados con las familias de más rancio abolengo de la región gallega y que se había restaurado convenientemente, ya que conservaban vestigios muy acusados de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Se decía que podría establecerse en él un colegio-residencia para estudiantes de países hispanos y un pequeño museo anexo, dedicado a la exhibición de recuerdos del libertador, una finalidad que había encontrado favorable eco en algunas naciones, muy especialmente en las repúblicas de Venezuela y Colombia.

Adopción de medidas
Frente a los que enfocan a aquel caudillo, como enemigo de lo hispánico, España ha proclamado siempre a Bolívar, como uno de sus hijos, según la frase de eminente pensador, Oscar Echeverri Mejía. Y por eso se aconsejaba la restauración del hogar de los antecesores del caudillo americano y la adopción de algunas medidas para declarar la referida mansión coruñesa “Monumento Local de Interés Histórico”, y que en su día pudiese quedar incluido en el catálogo del Estado, como un monumento protegido por la municipalidad.

La Comisión de Cultura y Arte, en su reunión del día 21 de enero, estimó la conveniencia de proponer al pleno del Ayuntamiento que acordase que con arreglo a lo que preceptuaba el decreto de 22 de julio de 1958 (BOE de 13 de agosto) –por el que se creaba la categoría de monumentos locales–, se elevase escrito al director general de Bellas Artes, a fin de que tuviese a bien declarar la casa solariega como “Monumento Local de Interés Histórico”. Así, quedarían a cuenta del Ayuntamiento los gastos que supusiese el sostenimiento del museo bolivariano aludido, que en cuanto a los trabajos de restauración y adaptación del inmueble, existía la promesa formal de que habrían de correr a cargo de los actuales el propietario del edificio. Así era como lo indicaba el ponente de Cultura y Arte, Enrique Míguez Tapia, el 15 de febrero de 1965.

Idea apoyada por Venezuela
Se propugnó entonces el acondicionamiento de la casa por el alcalde Salorio Suárez. Por otra parte, ilustres visitantes hispanoamericanos, como el entonces presidente de Colombia, Carlos Lleras Restrepo, en 1966 prometió su ayuda, así como la República de Venezuela, que apoyó la idea municipal a través de contactos entre el cónsul venezolano en A Coruña y su Ministerio de Relaciones Exteriores.

También visitó aquella casa, en el año 1969, el delegado provincial de Información y Turismo, quien envió posteriormente la documentación que existía sobre el inmueble y los antepasados de Simón Bolívar, todo obra del investigador Francisco Vales Villamarín, secretario de la Real Academia Gallega y cuyas investigaciones se debe al descubrimiento de la casa solariega de Marcos Jaspe, cuarto abuelo de Simón Bolívar, al director de Cultura Popular.

La Academia Nacional de la Historia de Venezuela hizo un informe el 7 de agosto de 1975, en el que se aprobaban los documentados trabajos sobre la ascensión gallega de Bolívar, obra de Vales Villamarín, y en el que se afirmaba que los restos de la casa de Penarredonda debían pasar a formar parte del patrimonio bolivariano y que ese lugar tendría que ser el asiento de un instituto destinado a rendir perenne homenaje a la memoria del libertador.
Por su parte, a esa fecha, el Ayuntamiento indicaba que no existía aquella quinta que había pertenecido a la familia del libertador Simón Bolívar, ya que había sido derruida unos meses antes
En vista del fiasco cometido, el 15 de septiembre de 1977, el pleno resolvió, vista la propuesta de la Comisión de Homenajes: primero, que se levantase en la glorieta de Palavea, constituida por la confluencia de las Carreteras N-VI, A Coruña-Santiago y en la de Monelos, un monumento dedicado al Libertador Simón Bolívar; y segundo, que para financiar la obra se interesasen las subvenciones oportunas del Instituto de Cooperación Iberoamericana del Ministerio de Asuntos Exteriores, de las repúblicas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, así como que se abriese la correspondiente suscripción pública.

Comisión especial
Por último, en la sesión plenaria del 29 de enero de 1982 se sometió a conocimiento del Ayuntamiento la providencia de la Alcaldía, de 12 del mismo mes, por la que se disponía la constitución de una comisión especial para la gestión de cuanto se hiciese preciso para la ejecución de los acuerdos adoptados por el Ayuntamiento en la sesión actual, en orden a la construcción en este municipio del monumento a Simón Bolívar.
Dicha comisión, bajo la presidencia de la Alcaldía, estaría integrada por los miembros de la corporación: Roberto Luis Moskowich Spiegel Pan, Enrique Carreira Mosquera, Pastor López Álvarez y Antonio Remeseiro Rodríguez.

Visita
El antepasado de Simón Bolívar Jaspe de Bustamante fue receptor de la Real Audiencia de Galiciay en la casa solariega de Penarredonda nació Pedro Jaspe de Montenegro, quien llegó a ser alcalde de Caracas en 1658.

A ello hay que añadir también la visita que realizó el propio Simón Bolívar en 1802 a la referida casa, cuando vino de Madrid en compañía de su esposa María Teresa Rodríguez de Toro y Alayza, con quien se casó el 26 de mayo de dicho año. Permanecieron en A Coruña por espacio de tres días, desde el 16 al 19 de junio, cuando embarcaron en el puerto coruñés rumbo a Venezuela.


Esta quinta también jugó su parte histórica en la batalla de Elviña del 16 de enero de 1809.Estaba cercana al Estado Mayor de las tropas francesas y en ella se apostaron los soldados napoleónicos en su lucha contra los ingleses. Pero el tiempo venció toda la oportunidad y con él desapareció esta Quinta de Penarredonda, cuna de los antepasados de Simón Bolívar. l

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