jueves 19.09.2019

Reportaje | La expedición arqueológica coruñesa que cambia machetes por descubrimientos

Una expedición con prefijo 981 se prepara para adentrarse en junio en las montañas peruanas, una vez que ya no hay estado de emergencia y las condiciones de seguridad son mejores. Santiago del Valle pilotará al grupo, pero necesitan fondos

Arqueólogos e historiadores locales colaboran desde hace 20 años con la expedición coruñesa
Arqueólogos e historiadores locales colaboran desde hace 20 años con la expedición coruñesa

Una expedición con prefijo 981 se prepara para adentrarse en junio en las montañas peruanas, una vez que ya no hay estado de emergencia y las condiciones de seguridad son mejores. Santiago del Valle pilotará al grupo, pero necesitan fondos. Por eso cambian desde riñoneras a guías secretas del lugar y machetes por descubrimientos arqueológicos en verkami, a través de una campaña de financiación con la que tratarán de rescatar Hatun Vilcabamba de la vegetación que la esconde, una ciudad perdida, en la que advirtieron la estructura del palacio del último inca Tupac Amaru.


Cuenta el experto que está totalmente cubierto de verde, pero que se puede ver parte del muro de la construcción, que no es muy alta y se fue amoldando a las distintas terrazas del terreno. Peleando con esa vegetación, la expedición destapará el emplazamiento de Pampaconas, que en quechua significa “llanuras”, la ciudadela donde los españoles prepararon en 1572 el ataque final, 40 años más tarde de su llegada al país: “Cuando controlaron el territorio del reino inca, lo conquistaron y abandonaron el territorio”. De esta forma, la memoria de lo que está a 80 kilómetros de Machu Picchu se perdió y en los últimos años fue dominado por guerrillas dedicadas al narcotráfico. A la experiencia de junio le sumarán una segunda en septiembre, abierta al público general, con el objetivo de enseñarles un trozo soterrado de historia que esperan recuperar.


El equipo lleva desde 1997 trabajando en la zona. En tres años, descubrieron el camino y superando barrancos y cataratas llegaron al núcleo. De momento, les quedan más de 200 euros para conseguir su reto, los 3.000, que les llevarán a coronar por decimoséptima vez y junto a historiadores, arqueólogos y equipos locales una cima que hoy se puede colocar en el salón en forma de foto.

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