Lunes 10.12.2018

Reportaje | Tres coruñeses entre química, ciencias ocultas y servicio a la patria

De vez en cuando hacemos una pequeña reseña sobre los personajes que han destacado en la historia de nuestra ciudad por su trabajo, esfuerzo, dedicación, cultura, talento y, sobre todo, debido a que su obra de alguna manera quedó patente para que fuesen recordados.

De vez en cuando hacemos una pequeña reseña sobre los personajes que han destacado en la historia de nuestra ciudad por su trabajo, esfuerzo, dedicación, cultura, talento y, sobre todo, debido a que su obra de alguna manera quedó patente para que fuesen recordados.

Fermín Bescansa Medioroz
Fue uno de esos talentosos coruñeses. Como la mayoría de la rama familiar, era droguero de profesión y natural de Navarra, donde nació en el siglo XVIII, muriendo en La Coruña en el XIX.


Primo del general Espoz y Mina. Bescansa actúa como militar en las partidas de Mina, destinándolo al servicio de la Comisaría general para adquirir recursos de los partidos de Huesca y Jaca. Pero no estando a gusto le pide a Mina que lo incluya en la guerrilla, mostrando un gran valor en la acción; llega al grado de alférez.


Acabada la Guerra de la Independencia se traslada a Sevilla, tomando parte en el negocio de la droguería, y trata después de establecerse en Santander, pero una vez más Mina, le anima a que recale en Galicia y así fija su residencia en La Coruña, donde funda su casa comercial de droguería, la más antigua de Galicia, que luego pasará a sus hijos y nietos manteniendo siempre su prestigio y crédito. Se instala primero en la calle de la Rúa Nueva, pero debido a un incendio que destruye gran parte de la finca, se traslada a la calle Real, adquiriendo la casa que había levantado el cónsul de Austria y la Toscana en La Coruña, don Fiame Zincke, familia de los que serían Hermanos Zincke, libreros e impresores.


Aparte de la actividad de droguería, se dedica a la elaboración de productos químicos. Su amistad con el profesor de la Universidad de Santiago Antonio Casares cristalizará en uniones matrimoniales de ambas familias, montando en la vecina localidad de Santa Cruz de Mera una fábrica de crémor tártaro, usado entonces como un medicamento casero que se administraba sin receta médica. Esta fábrica prospera de inmediato y envía numerosos pedidos a toda España y al exterior, con Inglaterra como uno de sus principales clientes. Este producto fue premiado en diferentes exposiciones como la de Artes, celebrada en Madrid en 1850 y la de Londres en 1851, donde obtuvo la medalla de oro.


En aquella misma finca de Santa Cruz establece un secadero de plantas herbáceas medicinales, como la llantén o la hierba Luisa. La pérdida de los viñedos de Galicia por la filoxera y demás espifitías será la causa de la suspensión de los trabajos en esta fábrica coruñesa y del abandono de una industria que tuvo una gran importancia mercantil.


Bescansa es elegido alcalde de La Coruña en diciembre de 1840, cargo que desempeña con gran acierto por espacio de un año, pero debido a sus problemas de salud tiene que abandonar la Alcaldía. Será quien acompañe a Madrid a la Condesa de Espoz y Mina cuando esta dama coruñesa es nombrada aya de la Reina Isabel, no aceptando los cargos que Juana de Vega le ofrece en repetidas ocasiones.

Doctor Papus
Otro peculiar coruñés fue Gerardo Aniceto Vicente Encause Pérez, más conocido como “Doctor Papus”, médico y ocultista. Nace en la Coruña 13 de julio de 1865 y muere en París 25 de octubre de 1916. Fue un gran divulgador del ocultismo y fundador de la moderna Orden Martinista.
En su juventud pasaba parte de su tiempo en la Biblioteca Nacional de París, estudiando cábala, tarot, magia y alquimia y fundando en 1888 su propio grupo dedicado a la Orden Cabalística de la Rosacruz, además de ser miembro de otras diversas órdenes.
Cuando estalla la Gran Guerra de 1914, se alista en el cuerpo médico del ejército francés y mientras trabaja en un hospital militar contrae la tuberculosis de la cual muere. Había fundado en 1891 la Orden Masónica de los Martinistas denominada Orden de los Superiores Desconocidos. De 1893 a 1895 es consagrado como obispo de la iglesia Agnóstica de Francia, en 1898 funda la Orden Cabalística de la Rosacruz (antes era un grupo), en 1901 colabora realizando escritos antisemitas -se le atribuye la autoría de “Los protocolos de los sabios de Sión”-, en 1908 organiza en París la llamada Conferencia Masónica Internacional y al morir John Yacer en 1913 es designado su sucesor en el oficio de Gran Hierofante de los antiguos y primitivos ritos de Memphis-Mizraim.

Félix Estrada Catoira
Este médico y militar nace en Puerto Príncipe (hoy Camagüey), Cuba, el 20 de noviembre de 1853 y fallece en La Coruña en 1938. Fue miembro numerario de la Real Academia Galega y de la Real de Bellas Artes de Toledo. Su nombre se debe a la festividad del día de su nacimiento.


Entre 1866 y 1870 estudia en la Escuela de Comercio de La Coruña peritaje mercantil, luego hace estudios de medicina en Santiago donde se licencia en 1874, siendo nombrado en octubre de dicho año por el claustro de esta Universidad profesor sustituto de la Cátedra de Patología general, que desempeña hasta el año siguiente. Entonces logra el Doctorado en la Facultad de Medicina y Cirugía de Madrid. Regresa posteriormente a Galicia y ejerce la enseñanza médica en la Universidad compostelana y también como médico encargado del laboratorio de análisis de unas minas en Puente Arce. En 1877 ingresa en el Cuerpo de Sanidad Militar, siendo destinado a Burgos. Posteriormente es nombrado médico primero, de Ultramar, pasando a Cuba en 1878 y regresando de nuevo a España en 1886. Ese mismo año se casa en La Coruña con la una conocida dama Cristina Carrera Presas y Aguirre.


Tendrá diversos destinos militares, Remonte de Caballería en Córdoba, los Castillos de La Palma y San Felipe en Ferrol y en la plaza de Vigo, en donde permanece hasta finales de junio de 1888, en que vuelve a Cuba, donde estará hasta 1895. Al regresar a La Coruña se ocupa de diversos cargos, hasta que en 1906 es destinado a la Academia de Artillería de Segovia. En 1910 pasa al Hospital Militar de Alicante, estando allí hasta que vuelve a La Coruña al año siguiente, donde presta sus servicios hasta que en 1912 es nombrado director del Hospital Militar de esta ciudad, cargo que desempeña hasta 1915 en que pasa a la situación de retiro.


Posteriormente, y en posesión de numerosas condecoraciones militares, desempeña otros cargos como concejal del Ayuntamiento de La Coruña, en donde tiene destacadas actuaciones políticas. Pero en contra de lo que creen algunos nunca fue teniente de alcalde.

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