viernes 4/12/20

Reportaje | Clases de “cariño” por la tradición gastronómica

La chef “con estrella” María Marte se puso ayer frente a los fogones del Espacio Mahou para ofrecer un showcooking con amor por lo tradicional y elaborar la tapa que se distribuyó a la clientela.

Alumnos de cocina coruñeses atendieron a las explicacioes de María Marte | pedro puig
Alumnos de cocina coruñeses atendieron a las explicacioes de María Marte | pedro puig

La chef “con estrella” María Marte se puso ayer frente a los fogones del Espacio Mahou para ofrecer un showcooking con amor por lo tradicional y elaborar la tapa que se distribuyó a la clientela. A la poseedora de dos estrellas Michelín en el restaurante El Club Allard le tocó guiar por los secretos de la gastronomía a un grupo de alumnos de la Escuela de Hostelería San Javier y del Centro Superior de Hostelería de Galicia. 
Marte, que estuvo acompañada por parte de su equipo y aprovechó para pedir la colaboración de una estudiante, se decantó por ingredientes tan poco pretenciosos como el bacalao y el boniato y con ellos hizo magia. 
A pesar del odio que despierta en algunos comensales y que ella misma remarcó, tiró de toques de cilantro por aquí y refrito de ajo por allá para elaborar un plato tradicional pero preparado con “cariño”. “Tenemos que ser creativos pero nunca nos podemos olvidar de los sabores”, les advirtió a los aprendices. 
Ella no lo hace pues aboga por materias primas tan típicas de España como el ajo. Contó que cuando estaba en la República Dominicana ya amaba ese ingrediente y que, al llegar a España, tuvo la oportunidad de experimentar con distintas variedades de ese producto “tan maravilloso que nos identifica tanto”. “No podría vivir sin él, ni en mi cocina ni en mi casa”, espetó para sorpresa de los presentes. 
Tampoco se le olvidó su fiel pinza para manipular los alimentos, que lleva a todas partes por si no encuentra otra. “Todo cocinero tiene que trabajar con honestidad y respeto por el comensal y este aparato ayuda mucho”, comentó, antes de lanzarse a por el sifón. 
Los alumnos reclamaron a su profesora poder entrenar con ese utensilio, un apasionamiento que esta apagó con una frase también magistral: “Cuando superemos las lentejas vamos al sifón”. l

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