Miércoles 26.06.2019

La cédula que daba título de “Familiar de la Inquisición” a un coruñés

Un texto del año 1633, sellado en Loyola, muestra la misiva con la que se nombra a Diego Escudero y a su esposa como parte de la institución del Santo Oficio y en la que también se establecen sus obligaciones y los privilegios que tendrán por formar parte del ente inquisitorial e informar para él

Piedra armera de la Inquisición en el edificio número 6 de la calle de las Damas | quintana
Piedra armera de la Inquisición en el edificio número 6 de la calle de las Damas | quintana

Para ejercer de inquisidor era preciso numerosos conocimientos doctorales de leyes canónicas, así como ser una persona de probada rectitud y de intachable comportamiento.

A continuación se reproduce un texto del 10 de diciembre de 1633 sellado en Loyola y firmada por “el licenciado Pedro Fernández - Doctor González de Finia y Sotomayor - Doctor don Fernando de Aldao - Por mandato del Santo Oficio de Inquisición - Pedro Sánchez Somoza”.


En él, se confían las actividades de la Inquisición en el vecino coruñés Diego Escudero, así como en su esposa, Catarina Perol de Gomendio.


La cédula del siglo XVII, con la que se insta al ciudadano coruñés Diego Escudero a presentarse ante la justicia para hacer constar que es “familiar” del Santo Oficio, otorga una serie de prerrogativas, excepciones, privilegios y libertadas a su destinatario, así como a su esposa, instándoles a ambos a comportarse “con diligencia y cuidado” y también a realizar las tareas encomendadas en los casos que conciernen al citado Santo Oficio.

La carta
Los inquisidores contra la herética pravedad, para que les apartéis en este Reino de Galicia por autoridad apostólica y por cuanto, para las cosas que se ofrecen en el Santo Oficio de la Inquisición.
Conviene que tengamos personas, a quién las encomiendo, confiando en vos Diego Escudero, vecino de la ciudad de la Coruña y de vuestra diligencia y cuidado, y así dar información de que en vuestra persona y en la de Catarina Perol de Gomendio, vuestra mujer. Secreto y legalidad, haréis lo que os fuese encomendado y cometido en las cosas tocantes al Santo Oficio.


Por la presente, os creamos, nombramos y diputamos por familiar de esta nuestra voluntad que, seáis uno de los familiares del número que ha de haber en esta dicha ciudad.


Que podéis gozar y gozaréis de todas las excepciones y privilegios, preeminencias y libertades, según derecho, leyes y pragmáticas de estos Reinos e instituciones de este Santo Oficio y concesiones apostólicas y reales.

Lo que son tales familiares suelen y deben gozar y os damos. Licencia y facultad, de día y de noche pública y secretamente, por cualquiera partes y lugares de nuestro distrito sin que en él os sea puesto impedimento alguno.


Exhortamos, requerimos y amonestamos y siendo necesario en virtud, de santa obediencia y bajo pena de descomunión mayor y de a 50 mil maravedíes, para gastos de nuestro Santo Oficio en que, habemos por condenado a quién lo contrario hiciese, mandamos a todos y cualesquier juez, justicia, oficiales, ministros de todas las ciudades, villas y lugares de todo nuestro distrito que os hayan y tengan por tal familiar y os guarden y hagan guardar, todas las exenciones, privilegios y libertades que a los semejantes y familiares como dicho es, se guarden y acostumbran a guardar y que no os tomen ninguno, las armas ni entrometan a conocer ni os conozcan de las causas criminales tocantes a vuestra persona y nos las remitan como cuales competencias quisimos para conocer de ellas y no os molesten en manera alguna y en todo guarden y cumplan lo que su majestad, cerca de ello tiene proveído y mandamos a vos.


Diego Escudero, que con esta nuestra cédula os presentéis delante de la justicia y regimiento de la dicha ciudad para que conste como sois Familiar en el libro del ayuntamiento y que el señor corregidor de fe de ello en pública forma, dentro del tercer día, bajo la dicha pena.


En testimonio de lo que mandamos dar y dimos la presente firmada en nuestros nombres. Sellada con el sello de este Santo Oficio y refrendada por uno de los dichos. Dada en Loyola de nuestra Audiencia, a 10 de diciembre de 1633. El licenciado Pedro Fernández - Doctor González de Finia y Sotomayor - Doctor don Fernando de Aldao - Por mandato del Santo Oficio de Inquisición - Pedro Sánchez Somoza.

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