Reportaje | El cálculo se queda en un juego de niños con mucho potencial

Una parte del futuro stock de las jugueterías españolas nace en una pequeña tienda de A Coruña o, al menos, ese es el camino que parecen haber tomado las creaciones de la joven Ana Rodríguez desde que se atrevió a dar el paso de plasmar lo que iba naciendo en su mente en tableros, fichas y tarjetas de preguntas. 

Reportaje | El cálculo se queda en un juego de niños con mucho potencial
Ana Rodríguez en su tienda de la zona de A Cubela, donde testa sus creaciones | pedro puig
Ana Rodríguez en su tienda de la zona de A Cubela, donde testa sus creaciones | pedro puig

Una parte del futuro stock de las jugueterías españolas nace en una pequeña tienda de A Coruña o, al menos, ese es el camino que parecen haber tomado las creaciones de la joven Ana Rodríguez desde que se atrevió a dar el paso de plasmar lo que iba naciendo en su mente en tableros, fichas y tarjetas de preguntas. 
La coruñesa, que desde el año pasado está al frente de su propia tienda Crecer creando junto al colegio San Francisco Javier, decidió cubrir el hueco que había en el mercado para ofrecer a los niños juegos de matemáticas, cálculo y lógica que realmente les motivasen a aprender esas disciplinas. Ella misma los ideó y los fabricó de forma artesanal, sin ningún tipo de pretensión, y se llevó la sorpresa de que cada vez más gente se los demandaba para regalar o llevárselos a casa y disfrutar del ocio en familia.
Las últimas Navidades vendió algunos de los que empleaba en los talleres por lo que decidió arrancar con su marca –también Crecer creando– y fabricarlos en un formato más vendible porque había interés, dado que la mayoría del mercado estaba controlado por los planteamientos de lógica. Solo por el boca a boca, cuenta, y tanto es así que hoy en su catálogo están “El repartidor de pizza”, “Carrera de cálculo”, “El bosque animado”, “Clonación”, “Invasión” o “Triminós”, entre otros. Algunos de ellos no tienen límite de edad, por lo que están abiertos a competir entre nietos y abuelos. 
Casi podría decirse que la satisfacción de los usuarios está garantizada, pues los test de calidad los hace en su negocio al “estrenar juegos nuevos cada semana”. “A todo el mundo le gusta resolver: pensar y encontrar una solución”, dice, y si aprenden desde pequeños su lógica y su razonamiento vital estarán más desarrollados.
Aunque por las noches –que es cuando se pone a ello– le cueste mucho idear algunos acertijos de los que cuela en las tarjetas, más le costó pensar que algún día grandes firmas llegarían a llamar a su puerta para pedirle distribuir las creaciones que surgieron de su pasión y la de su hija mayor por las matemáticas. “Todo está sucediendo así de rápido”, destaca, casi sin creérselo. l