martes 1/12/20

Reportaje | Barco de la Zendeja, un apellido vinculado a batallas militares

A Coruña siempre ha sido una ciudad que llena las páginas de la historia con sus hijos nativos y adoptivos, cuyos apellidos dieron gloria y fama a la ciudad. Con el apellido Barco de la Zendeja hayamos a varios miembros coruñeses

Diego del Barco, monumento del Jardín de la Maestranza | quintana
Diego del Barco, monumento del Jardín de la Maestranza | quintana

A Coruña siempre ha sido una ciudad que llena las páginas de la historia con sus hijos nativos y adoptivos, cuyos apellidos dieron gloria y fama a la ciudad. Con el apellido Barco de la Zendeja hayamos a varios miembros coruñeses que tuvieron una gran intervención en la Guerra de la Independencia. En la lucha desigual contra las tropas napoleónicas en suelo español, el héroe más importante de esta saga familiar sin duda sería Diego del Barco de la Zendeja.
Este militar nació en la coruñesa calle Real en 1779 y murió en Laredo en 1814. Había ingresado en el Real Colegio de Artillería de Segovia como cadete en 1796 y tres años más tarde ascendió a subteniente de dicho cuerpo. En 1808, como capitán, participó en la invasión de Portugal, siendo coronel en 1810 y un año más tarde brigadier de Infantería.
Combatió a los franceses en una veintena de encuentros y desdichadamente murió en la última batalla de la Guerra de la Independencia.
Su intervención en el conflicto dio inicio en la batalla de Medina de Rioseco. Estando presente en las de Zornoza, Durango, Gueñes, Balmaseda y Espinosa de los Monteros, en 1809 luchó con las fuerzas gallegas de la División del Miño en la batalla de Ponte Sampaio, en la cual logró el grado de teniente coronel. Asistió a la Sorpresa de Benavente y al ataque a la plaza de Zamora, y se halló en las batallas de Medina del Campo y en Alba de Tormes, en la cual resultó herido y fue tomado como prisionero, aunque logró evadirse y reincorporarse al 4° Regimiento en A Coruña en 1810, siendo destinado al Ejército de la Izquierda que entonces operaba en Extremadura y Andalucía.

Prisionero
Luego pasó a Cádiz y desde allí marchó con el cuerpo expedicionario del general Joaquín Blake a tierras de Levante. Estará en la batalla de Sagunto en 1811 al mando de la artillería de la División del mariscal Lardizábal.
Tras la derrota española ante los franceses, volvió a ser prisionero con todo el resto del ejército de Blake en la capitulación de Valencia en enero de 1812, pero al igual que antes había acontecido, volvió a fugarse regresando a Cádiz y de nuevo a Galicia, siendo entonces destinado al 6° Ejército español bajo las órdenes de los generales Javier Castaños y José María de Santocildes.
Estuvo también en 1812 en el sitio y reconquista de Astorga, ascendiendo ese año a brigadier Castaños lo puso al mando de la segunda Brigada de Infantería de la primera División del 6° Cuerpo de Ejército (Ejército de la Izquierda) con el cual participó en la última ofensiva en la que en unión con las tropas aliadas inglesas y portuguesas, bajo mando de Wellington, derrotaron de modo definitivo a las águilas imperiales de Napoleón Bonaparte.

Ataque contra Rochelle
Después de la batalla de San Marcial en 1813 fue puesto al mando de Tercera División del 4° Ejército, sustituyendo al mariscal de campo Francisco Javier de Losada Pardo Pol y Figueroa, Conde de Maceda y de San Román, quien había sido herido en aquella batalla. Al frente de este ejército pasó el Bidasoa y se internó en suelo francés. Luego fue destinado al frente de Laredo, llevando al efecto un ataque nocturno contra los fuertes de Rochelle y la Soledad, en la colina del Rastrillar, que dominaba la propia localidad.
Al poco de haberse iniciado la ofensiva, una granada le hirió en una pierna, siendo sustituido por el también coruñés Juan José San Llorente. Diego del Barco fue evacuado a la cercana villa de Colindres, pero falleció a los cinco días de haber sufrido aquellas heridas de guerra. Fue enterrado en la Iglesia parroquial de Santa María de Laredo, donde descansan sus restos mortales.

José fallece en Tarragona
Luego hayamos a José del Barco de la Zendeja. Había nacido en la Coruña en 1790 y como Teniente de artillería, murió gloriosamente en la defensa de sitio de Tarragona el 28 de mayo 1811 luchando contra las tropas imperiales de Napoleón.
A continuación tenemos a Pedro del Barco de la Zendeja. Quien nació en A Coruña en 1785 y murió en la misma ciudad en 1823 y que como militar alcanzó el rango de teniente coronel.
Siendo Capitán de fragata se le encargó el mando de la corbeta “María Pita”, propiedad de “Tabera y Sobrinos”, para trasladar a América a la expedición filantrópica de la vacuna de la viruela el 30 de noviembre de 1803, que partió del puerto de A Coruña. Al frente de esta expedición viajaba el médico cirujano Francisco Javier Balmis, natural de Somorrostro (Vizcaya). El barco trasladó dicha expedición desde la ciudad de A Coruña, a los puertos de la costa atlántica de las Antillas españolas, Venezuela y México.

Ideas liberales
También intervino en la Guerra de la Independencia y estaba considerado una persona de amplias ideas liberales, bajo cuyos principios defendió la Constitución de Cádiz.
Murió en la defensa de la plaza de A Coruña cuando una bala de cañón le voló la cabeza el 6 de agosto de 1823, ante la ofensiva francesa de los “Cien Mil Hijos de San Luis”, cuyas tropas impusieron de nuevo el modelo de régimen absoluto que Fernando VII pretendía para España.
Y por último está Agustín del Barco de la Zendeja. Teniente de artillería, quien nace en A Coruña y murió en Sevilla en 1856. Durante la Guerra de la Independencia resultó prisionero de los franceses cuando la rendición de la plaza del Ferrol en 1809, al negarse a prestar juramento de fidelidad al monarca José Bonaparte, siendo enviado a Francia. De allí logró huir en 1812, regresando a España y pasando a servir en el Ejército de Andalucía. Cuando falleció tenía la graduación de mariscal de campo.

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