miércoles 16.10.2019

Reportaje | La actualidad de la política en Cataluña señala los números de la suerte

Algunas administraciones aseguran haber agotado los décimos del 00155 y otros con esa terminación mientras que los rezagados eligen jugar a la fecha de los incendios en Galicia

En La Favorita muestran el décimo que les piden ahora | quintana
En La Favorita muestran el décimo que les piden ahora | quintana

Si el potencial ganador de El Gordo de este año no tiene la suerte de que los números se le aparezcan en sueños, puede que la actualidad se los ponga en bandeja. Decenas de coruñeses se han lanzado en estas últimas semanas a comprar décimos con vínculos a la posible independencia catalana o a intentar reconvertir la fecha de los incendios en Galicia en algo bueno.

Lo revela la copropietaria de la administración de loterías La Favorita, Ana García, que dice que tuvieron dos billetes del 00155 –el artículo de la Constitución con el que anda a vueltas el Gobierno central– pero una vez que se habló de ese número públicamente los agotaron a una velocidad vertiginosa. “Incluso nos llamó gente de Barcelona”, reconoce, y también se fue de por medio alguna terminación similar con algunos números por delante que no fueron el cero.

Lo mismo ocurrió, por ejemplo, en el despacho As de Oros del centro comercial Los Rosales. “El 155 está agotadísimo”, asegura el portavoz, Juan Cantariño. Aunque este año nota menos demanda generalizada de números concretos y la gente “se lleva lo que les dés” si que hay ciertas cifras clave con las que coruñeses y foráneos esperan conquistar el bombo el próximo día 22 de diciembre.

Contrarrestar las desgracias

De los que no queda ni rastro tampoco es de los resguardos acabados en 13 y en el número “porco” que les pidieron en el negocio de Cuatro Caminos, es decir, el 69. La última moda, además de buscar alguna conexión con Cataluña, es que los clientes acudan a Ana pidiendo el 01510.

De este número, que alude a la desesperada jornada de fuegos que vivió Galicia el domingo, todavía le quedan décimos de máquina y pronto le llegarán de los tradicionales. “Gustan las cosas morbosas, como pasó con el “Prestige””, reconoce.

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