viernes 27/11/20

Remite la ola de robos que se achaca a los okupas de A Falperra

La constante presencia policial en el barrio ha conseguido reducir la actividad tras meses de delitos
La casa, de estructura de madera, se vino abajo y quedó reducida a cenizas | patricia g. fraga
La casa, de estructura de madera, se vino abajo y quedó reducida a cenizas | patricia g. fraga

Después de meses de robos continuados, la situación parece haberse calmado en A Falperra. La Policía Nacional ha constatado un descenso en los incidentes que se les achacan a los okupas de los números 19 y 20 de la calle del Doctor Fleming y lo atribuyen tanto la alarma social y mediática como a la fuerte presencia de agentes (sobre todo de la UIP) sobre el terreno, que consideran que ha sido disuasoria.

Aunque ningún okupa ha reconocido los delitos que les achacan, y se defienden alegando racismo –son inmigrantes marroquíes y argelinos, muchos de ellos irregulares–, fuentes policiales aseguran que llegaron a cometer prácticamente un delito diario, y que aunque eran detenidos, al ser puestos en libertad volvían a delinquir: robaban en tiendas y locales de hostelería durante la noche, hurtaban a clientes de bares y se vieron mezclados en agresiones, según los vecinos.  

Sin embargo, el seguimiento constante de la Policía Nacional ha conseguido aumentar la seguridad del barrio. Los vecinos esperan ahora al desalojo del número 19, que tendrá lugar en días.

Una hoguera pudo ser el foco del incendio que calcinó el edificio abandonado en Os Mallos
El incendio que se declaró a las once de la noche del martes calcinó por completo el número diez de la calle de San Luis, en Os Mallos. Se trataba de un edificio pequeño, de una sola planta, y que llevaba tiempo siendo ocupado irregularmente, aunque las autoridades señalan que no se conoce ningún ocupante permanente, si no que era okupado de forma intermitente. Como no había corriente eléctrica en el edificio, ni siquiera robada del alumbrado público (una práctica habitual entre los okupas) se especula con que encendieron un fuego para entrar en calor y este se descontroló. 

Como la estructura del edificio es de madera, el fuego hizo que colapsara en menos de una hora.  No había nadie en su interior cuando los bomberos llegaron y hasta cuatro dotaciones trabajaron durante cerca de dos horas para dominar el fuego, consiguiendo evitar que afectara a las casas contiguas o a los coches estacionados enfrente. Se dejó un retén hasta las cuatro y media de la mañana para asegurarse de que el fuego no se reavivaba, lo que es habitual cuando se trata de edificios con estructura de madera, porque conservan el calor durante mucho más tiempo.

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