sábado 20.07.2019

Las reivindicaciones llegaron a las puertas de María Pita antes de que el nuevo Gobierno local tomase posesión

El acto fue uno de los que más interés despertó de los últimos años y obligó a habilitar varios salones

La tarde estuvo llena de contrastes al ver desde las protestas en la calle hasta la presencia de exconcejales y el reestreno de la escalera noble por los invitados. | quintana
La tarde estuvo llena de contrastes al ver desde las protestas en la calle hasta la presencia de exconcejales y el reestreno de la escalera noble por los invitados. | quintana

La de ayer en el palacio consistorial era una jornada festiva, más para unos que para otros, pero las reclamaciones vecinales llegaron antes, incluso, de que la nueva corporación tomase posesión de las actas y se nombrase alcaldesa. La propia Inés Rey –la líder del PP, Beatriz Mato, repitió la escena unos minutos más tarde– se paró a hablar con los distintos colectivos antes de entrar en el Ayuntamiento para la habitual sesión fotográfica previa al pleno de investidura. Este último acto fue uno de los que despertó más expectación de los últimos años, hasta el punto de que el Ayuntamiento casi se queda pequeño para albergar a todos los visitantes. 

Tanto Inés Rey como Beatriz Mato, que fueron llegando con cuentagotas y separadas de sus respectivos concejales, como la mayoría de concejales de todos los grupos, se pararon a las puertas de María Pita para escuchar a los vecinos del Agra recordarles que “o Concello da Coruña debe un parque no barrio da Agra do Orzán, non máis vivendas”. Bajo el lema “máis plantar e menos cementar” también defendieron su reclamación los expropiados de Elviña y junto a ellos se colocó una pancarta del Movemento Galego pola defensa do sistema público de pensións.

Aparte de esas varias decenas de personas reivindicando, la plaza de María Pita estaba igual que cualquier otro sábado con buen clima. Así contrastó ver a los niños patinando o charlando con agentes de la Policía Local, mientras los concejales que iban a jurar o prometer su cargo iban entrando con tiempo para hacerse las fotografías de rigor. En general todos fueron puntuales pero hubo quien a las cinco ya llevaba bastante tiempo dentro del consistorio. 

Seguimiento con pantallas 
Por momentos se vieron pequeños corrillos de ediles, pero fue un día para la concordia hasta el punto de que también compartieron confidencias los representantes de la Marea y algunos del PSOE. A ellos les tocaba cruzar desde Alcaldía al salón de plenos en una jornada en la que las estancias municipales estuvieron justas. No se recordaba un momento igual.

Decenas de representantes de distintas administraciones, antiguos concejales, presidentes de asociaciones de los sectores más dispares, líderes sindicalistas, activistas ilustres como Nicanor Acosta  y vecinos en general quisieron estar presentes, por lo que hubo que habilitar varios salones del Ayuntamiento con pantallas –el cableado extendido por todos los pasillos daba fe de ello– desde las que seguir en directo el acto.  Las familias de los nuevos representantes de los coruñeses también fueron de esas que, en general, se tuvieron que quedar en otras estancias y se perdieron algunas de las anécdotas de la tarde. No fue así con la reclamación en directo del reelegido concejal, Xiao Varela, de la Marea Atlántica, que vistió bajo la americana una camiseta naranja rechazando el cierre de Alcoa. También hubo lugar para plantar jardines de rosas socialistas y claveles nacionalistas.  

Adiós a la vidriera 
En un momento histórico porque el bastón de mando pasase a manos de una mujer electa por primera vez dejó en un segundo plano otro detalle para el recuerdo. A pesar de que el regidor saliente, Xulio Ferreiro, había dicho esta semana que no sería posible entrar por la escalera noble por motivos de seguridad porque aún seguían las obras para retirar la vidriera franquista, finalmente sí se pudo hacer ese recorrido. 

Para muchos pasó desapercibido pero los emblemas que tantas críticas habían suscitado ya han desaparecido y solo quedaban algunos restos de unas tareas por rematar en estos días.

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